26 de septiembre 2013 - 22:31

Nada por acá, nada por allá

Cuando a los 5 minutos Vangioni eligió el lugar y sin embargo la pelota lamió el palo, me dije: hoy pasamos caminando. Y así fue, porque caminamos todo el partido. Una lentitud exasperante, sin cambio de ritmo, sin una gota de emoción.
No quiero invadir siempre los mismos lugares, pero es definitivamente horrible mirar un partido de River. Sólo la seguridad de Barovero y el negro Balanta, el empuje de Vangioni, el desequilibrio de Lanzini y la entrega poco efectiva de Teo Gutierrez. El juego, si se le puede llamar de una manera, impresentable.
-¡Vamos muchachos! ¡Adelante no hay nadie! Estos pibes vinieron a sacarse fotos al monumental. ¡No puede ser que vaya media hora de juego y no le hayamos metido al menos dos goles!
A los 36 minutos se abrió la cuenta y se cerró el nerviosismo cuando después de una buena entrada de Manu Lanzini, Teo no tuvo más que empujarla.
¡Goooooolllllllllllllll! ¡Ahora el manual indica que se tienen que venir y hay que liquidar de contra!
Pero ni se vinieron, y encima este River más que para liquidar está liquidado.
En el segundo tiempo la gente marcó de entrada el disconformismo con el juego y con la estrecha diferencia.
A los 70 liquidamos el partido con una apilada de Manu Lanzini, el único que salva los trapos en esta noche fría y vacía de fútbol.
Nunca vi un equipo tan pobre frente a River como la Liga de Loja. Nunca vi un River más irresoluto y tibio como el que viene jugando últimamente. Carbonero alterna una buena y una mala, Rojas no pesa ni una mandarina, Fabbro entra faltando 10 minutos y se mueve menos que Barovero, el pibe Andrada corre unos ladrillos que le tiran por la cabeza y el hincha sufriente, que se bancó el descenso, que sufrió en la B, ahora tiene que mirar y alentar en medio de este espanto.
-¡Muchachos, así pasamos hoy y no podemos seguir pasando mucho más! ¡Ni siquiera hay alguien que grite en este equipo LPQLP! ¡No me gusta River, no le gusta a nadie, a Ramón tampoco aunque intente disimularlo!
¡Cuando no se juega a nada no se puede hablar mucho! Y la verdad que cuesta encontrar palabras para contar lo que uno ve.

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