Nadal ganó su tercer torneo consecutivo y llega de forma excepcional a Roland Garros
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Nadal levanta el quinto trofeo de Madrid en su carrera.
El domingo que viene podría conseguir una más en Roma. El español cuenta además con 72 copas en su palmarés, 52 de las cuales llegaron sobre la cancha más lenta del circuito.
La final de Madrid, sin embargo, pudo haber tenido un desenlace diferente si Thiem hubiera aprovechado los dos set points que tuvo en el tie break del primer parcial. El austríaco había salvado antes cuatro pelotas de set y tuvo dos opciones para adelantarse en el marcador.
Pero Nadal se creció en esos momentos ante los aplausos de un público que lo llevó en volandas y consiguió salvar la situación. Antes ya se había recuperado de un break de Thiem en el tercer juego del partido, que arrancó con un guión imprevisto.
Thiem, al igual que Nadal, es un jugador que se mueve como pez en el agua en el polvo de ladrillo. No le importa jugar dos metros por detrás de la línea de fondo y no da un punto por perdido. No hay punto fácil ni ante el austríaco ni ante el español. Por eso, el primer set duró 1 hora y 18 minutos tras un tie break agónico.
El austríaco exigió a Nadal hasta el último segundo. Tuvo cuatro pelotas de break para colocar el 5-5 y seguir vivo y salvó otro punto de campeonato al resto.
Con el cuarto ya no pudo hacer nada más y Nadal cerró el duelo con una volea de revés tras dos horas y 17 minutos. Fue su décimo quinto triunfo consecutivo sobre arcilla, con 30 sets a favor y sólo dos en contra. Números que recuerdan al mejor Nadal en polvo de ladrillo.
Salvo en el 2009, siempre que ganó tres torneos sobre arcilla en la gira europea (2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2012 y 2013) acabó levantando después el Roland Garros.



