Patronato y Gimnasia sumaron un punto con gusto a poco

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Empataron 0-0 en Paraná. El local sumó su primer punto pero necesitaba el triunfo para acortar diferencias con Huracán, el segundo. La visita desaprovechó la oportunidad de quedar escolta.

Pese a jugar sesenta minutos con un hombre de más, Gimnasia y Esgrima de La Plata no pudo con Patronato y finalmente empataron en cero, al cabo de un mediocre encuentro disputado esta noche en el estadio Presbítero Bartolomé Grella, en el marco de la cuarta jornada de la zona 6 de la Copa de Liga Profesional.

El conjunto mesopotámico sufrió la expulsión de Leandro Marín, a los 31 minutos de la primera etapa.

Dentro de un trámite equilibrado, sendas formaciones se mostraron erráticas en el área rival y justificaron plenamente el marcador en blanco y el consiguiente reparto de puntos.

La nula cosecha de unidades de Patronato en el certamen y la necesidad de apuntalar a una base sólida a futuro, decidió al entrenador Gustavo Álvarez a colocar en cancha a un equipo plagado de juveniles.

A todo esto, Gimnasia tenía al alcance de la mano la chance de igualar en el segundo puesto a Huracán, circunstancia que lo llevó a adoptar una postura un tanto más arriesgada que de costumbre.

Salvo por una mano intencional de Harrinson Mancilla en el área a los 18 minutos que mereció ser cobrada por el árbitro Pablo Echavarría, el trámite favoreció ligeramente al visitante dentro de cierto equilibrio aunque es justo consignar que el "Mens-Sana" apenas llegó claramente a los 8 luego de un regate en el área de Johan Carbonero, quien tras eludir a Daniel Sappa estrelló su remate en el palo derecho del arco local.

Copa Liga Profesional | Fecha 4 | resumen de Patronato - Gimnasia

La jugada que condicionó la estrategia de ambos fue la temeraria entrada de Marín sobre la humanidad de Eric Ramírez que sin ninguna duda mereció la tarjeta roja, pese a las airadas e infundadas protestas de los jugadores del dueño de casa.

A sabiendas que Patronato debía soportar una hora de juego en desventaja numérica, el anfitrión resignó casi todas posibilidades ofensivas para esperar a un adversario que paradójicamente involucionó en su juego pese a la coyuntura favorable descripta.

Los últimos minutos dejaron en exposición el poco entendible conformismo entrerriano y la absoluta impotencia del equipo del convaleciente Diego Maradona, quien le dejó la posta a un Sebastián Méndez que se mostró desencajado ante la falta de respuestas de sus representantes en el terreno de juego, quienes desaprovecharon una inmejorable oportunidad de instalarse en una situación expectante en el ordenamiento del grupo.

En una de las últimas maniobras del partido, una escapada en solitario de Germán Rivero por derecha fue insólitamente desaprovechada por éste al dudar entre definir y ceder el balón a su compañero Fernando Luna, vacilación aprovechada por Leonardo Morales, quien en un esfuerzo extremo alcanzó a rechazar el balón al tiro de esquina cuando el arquero Jorge Broun había quedado fuera de foco segundos antes al pifiar un rechazo.

De haberse concretado esa conquista, hubiera un sido un castigo a la falta de habilidad del visitante a la hora de aprovechar una circunstancia que parecía conducirlo a una victoria más que segura, ante un adversario que recién después de varios partidos logró sumar.

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