La afluencia de público a los estadios parece ser la asignatura pendiente del Mundial. En los cuatro primeros días, después de haberse disputado once partidos, el balance de asistencia está muy lejos de ser el esperado por la organización, que convocó a último momento una reunión con la FIFA y estudia iniciar acciones judiciales al máximo organismo del fútbol.
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Si bien el portavoz de la FIFA, Keith Cooper, reconoció que «varios partidos se jugaron sin agotar las entradas», también dijo que los organizadores «deben ser realistas, hubo fases finales de la Copa del Mundo en las que se jugaron partidos sin agotar las entradas; algunos encuentros atraen menos público que otros». Sin embargo, Cooper reconoció que hubo problemas con el sistema de venta a través de Internet, ofrecidas por el portal de la FIFA. Lejos de conformarse con la explicación de Cooper, el gobierno de Corea del Sur ordenó al Comité Organizador de ese país (KOWOC) que exija una indemnización -por vía judicial-a la empresa inglesa Byrom, representante de la FIFA para comercializar las entradas. «Debido a un problema en la venta, numerosas localidades para presenciar los encuentros del Mun-dial se han quedado desiertas en los primeros partidos del campeonato, lo que ha generado unas pérdidas de 778.000 dólares por partido», informó el KOWOC. La intención de los coreanos es poner a la venta en los estadios las entradas que aún no se han vendido.
El KOWOC recordó que un total de 3,2 millones de entradas se emitieron con motivo del Mundial, de las que 200.000 se pusieron a disposición de la FIFA y 750.000 fueron para cada uno de los dos comités organizadores, en Corea y Japón. El millón y medio restante se lo quedó Byrom para hacer la venta internacional. Ahora, mientras esperan que la FIFA encuentre una solución, los surcoreanos están evaluando distribuir gratis las entradas en las escuelas y entre las organizaciones juveniles.
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