Racing aprovechó un error de Boca y festejó en la Bombonera
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Méndez envió un centro desde la derecha, Palermo no pudo conectar, Clemente Rodríguez la cruzó nuevamente al área chica y Viatri definió de cabeza por sobre la estirada del paraguayo Roberto Fernández.
El ímpetu auriazul duró cinco minutos más, exactamente hasta el momento en que Toranzo se encargó de anular las "escaladas" de Clemente por la izquierda.
Hasta allí, la idea del DT Claudio Borghi de atacar por las bandas lo tenía al lateral como única carta. ¿Por qué?. Porque en ese esquema no encaja Méndez para "subir" por la banda derecha y Escudero como conductor. Ambos juegan aceptablemente, pero no sienten la función.
El resultado fue que Boca "dividió" la pelota y abusó de los pelotazos al doble pivot que conforman Palermo y Viatri.
Racing, de a poco, y partir de algunos pincelazos de talento del debutante colombiano Giovanni Moreno, emparejó el desarrollo y animado por las vacilaciones de Cristian Lucchetti empezó a merodear el área rival.
A los 27 minutos, el arquero de Boca dio rebote a un zurdazo de Cahais y a los 33m. llegó el empate. El colombiano Moreno ejecutó un tiro libre cruzado desde la derecha, Bieler rozó el balón y Yacob -en posición adelantada- marcó el empate, tras un rebote en el palo.
El segundo tiempo empezó anodino y confuso por la sucesión de malos pases de ambos, clima que se quebró con el segundo gol de Racing. Un grave error de Clemente Rodríguez dejó servida la pelota en el área para el zurdazo goleador del paraguayo Cáceres.
Desde allí y hasta el final, los movimientos de ambos fueron un calco. Boca, en un ida constante, sin ideas y sin profundidad, y Racing, en el rol que mejor le sienta, el de esperar el error del rival y llegar al área de enfrente, con espacios.
En ese marco, el elenco visitante fue el único que dispuso de chances para concretar. Fueron dos y en los pies del ingresado Castromán: en la primera, su remate cruzado se fue desviado y en la segunda permitió la tapada de Lucchetti.
Los ingresos de Cañete y Mouche no modificaron ni mejoraron el rendimiento de Boca. Fueron simples cambios de figuritas para cometer los mismos errores y no generar una sola jugada de riesgo real para el paraguayo Fernández.
Y es que el equipo de Borghi tiene un problema de raíz que es su incapacidad de generar juego asociado y profundo, agigantando la figura de ese gran ausente que es Juan Román Riquelme.
Así, por simple y oportuno, Racing se llevó tres puntos que lo dejan puntero y agrandan su ilusión. La misma ilusión que tenían antes del partido los simpatizantes de Boca, frustrados a la postre por los nuevos nombres que no resuelven viejos problemas.




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