17 de octubre 2002 - 00:00

Racing encontró un poco de paz

El estado de ánimo de la gente de Racing cambió en poco más de tres días. Pasó de la desazón -que causó el empate ante Gimnasia como local-a la alegría conseguida ayer luego del categórico triunfo frente a Nueva Chicago.

Sin embargo, este triunfo no se lo puede magnificar si se toma en cuenta que lo consiguió ante el equipo que está último en la tabla de posiciones del Apertura y que cuenta desde hace menos de una semana con nuevo técnico.

Tampoco puede dar tranquilidad la producción futbolística de este equipo de Ardiles, porque en los primeros 7 minutos dio toda clase de ventajas defensivas y no terminó con su arco vencido por la increíble incapacidad de los jugadores de Chicago en los momentos de la definición.

Néstor Gorosito «plantó» dos líneas de cuatro y salió a apretar a su rival en su propio campo.

Le jugó de igual a igual y le generó tres situaciones claras para ponerse en ventaja. Sin embargo, bastó que Milito marcara el primero, con un derechazo cruzado, para que la resistencia de Chicago tuviera un fin abrupto. En desventaja, el equipo de Gorosito se desmoronó anímicamente y se debatió en su propio desorden. La categoría individual de los jugadores de Racing se puso de manifiesto cuando, en una gran jugada, Pavlovich estiró la diferencia.

Todo el tiempo que se jugó después estuvo de más, porque, a pesar de que Racing le entregó la pelota, obligando a Chicago a adoptar una postura más ofensiva, dio la sensación de que el equipo de Ardiles tenía el dedo en el gatillo para «ejecutar» cuando quisiera al paraguayo Velázquez. Tuvo una nueva oportunidad, y Milito no la desaprovechó. Fue 3 a 0, pero pudo ser peor para Chicago.

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