Real Madrid gana con gol de Solari
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Solari, el denominado jugador número 12 de la plantilla madridista, encontró de nuevo el premio a ese trabajo tan poco reconocido de los habitualmente suplentes y salvó a su equipo en uno de sus peores partidos en la presente edición continental.
Y lo hizo en el momento justo, cuando el encuentro enfocaba el final y el Oporto buscaba su primera victoria de su historia en el feudo madridista.
Iván Helguera estuvo tan voluntarioso como impreciso en muchas ocasiones, Claude Makelele se fajó en el robo y a Zinedine Zidane le faltó chispa, porque a Luis Figo se le vio poco -dieciséis minutos- y se pasó ese tiempo tocado por una lesión en su tobillo derecho nada más iniciarse el partido. No pudo aguantar y tuvo que irse a los vestuarios. Incluso abandonó el estadio en muletas y ahora habrá que esperar a ver el tiempo que debe estar de baja.
Para entonces, el Oporto había dado señales de vida en el área de Iker Casillas, y además con auténtico peligro, en una escapada del brasileño Deco quien, tras superar al meta madridista, se quedó con poco ángulo y el esférico se estrelló en el poste.
Era la respuesta de los 'dragones' a una gran ocasión que envió alta Guti, el otro 'damnificado' de un primer periodo en el que al Madrid le salió poco y además vio cómo el madrileño también tenía que abandonar la contienda después de recibir un rodillazo en la cabeza.
Las internadas de Míchel Salgado fueron el mejor argumento en ataque del campeón español, un equipo sin chispa y tocado físicamente, porque además a Roberto Carlos, la llave de la banda izquierda, se le notó mermado de facultades tras el problema sufrido en Bilbao.
El Oporto navegó bien en las aguas turbulentas madrileñas. Con Deco creando problemas entre líneas, Capucho y Fredrick Soederstroem abiertos a las bandas, Helder Postiga muy peleón en punta y una zaga muy sobria que maniató a Fernando Morientes y compañía cumplió con nota su labor de visitante continental.
El segundo periodo agrandó la labor de contención oportista y las carencias de los madrilistas, a los que les faltaron fuelle e ideas para llegar con claridad y autoridad ante Vitor Baia.
Zidane perdió aún más gas, con lo que se perdió la magia necesaria para desequilibrar a un enemigo tan bien ubicado que explotaba las deficiencias del cuadro de Del Bosque, que tuvo que echar mano de casta, de corazón para arreglar un encuentro que se había puesto muy duro y en el que Helder Postiga envió otro balón al larguero de Iker Casillas.
Después de 83 minutos de espesura, de problemas, de zozobra... Solari, que llevaba apenas seis minutos sobre el césped, se hizo con un balón, encaró al paraguayo Carlos Paredes, le sorteó hacia su izquierda y enganchó un potente disparo raso que superó a Vitor Baía.
Fue la acción que valió por el partido y por los puntos. El Oporto había merecido más, había trabajado muy bien ante el Real Madrid, pero se vuelve de vacío y a la espera de que el próximo miércoles en Das Antas, con la visita del cuadro madridista, sea el que le permita marcar su gol 300 en competiciones europeas y recuperar algo de ilusiones de estar en cuartos.



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