River continúa con la levantada y se ilusiona

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River le agregó esta tarde otra satisfacción a la alegría lograda en el superclásico y con otro 2 a 0 claro e inapelable, superó a Gimnasia y Esgrima La Plata, como visitante, para avisar que también le interesa el certamen local y puede ser candidato alternativo.

Diego Buonanotte en el primer período abrió el marcador a los 26 minutos, y Radamel Falcao García selló la victoria a los 34 del complemento, a favor del equipo de Daniel Passarella, quien realizó cambios destinados a cuidar elementos con vistas a los próximos compromisos correspondientes a la Copa Sudamericana.

Por otra parte consiguió, con esta victoria, romper una maldición que lo perseguía desde el 27 de mayo pasado, cuando había superado en La Plata por 3 a 0 a Gimnasia y Esgrima, por la decimosexta fecha del Clausura.

Este domingo funcionó la "onda expansiva" del superclásico y River salió otra vez con mentalidad ganadora, a presionar y atacar.

Iban 50 segundos de juego cuando Santiago Gentiletti dio atrás para el arquero, lo que generó un tiro libre en la puerta del área chica.

Ariel Ortega cedió para Leonardo Ponzio y éste sacó un tremendo pelotazo que le rebotó en la cara a Gentiletti. Después no hubo llegadas y River continuó insinuante, en tanto que Gimnasia generó una aproximación, cuando Alvaro Ormeño desbordó, mandó un centro atrás y cerró un defensor.

Lo de River fue más claro: a los 26 minutos Fernando Belluschi habilitó a Ortega, quien encaró, se sacó dos rivales con un enganche, cedió a Buonanotte y éste definió al palo derecho de Cejas. El mismo poste, sobre el final del período reglamentario desvió un disparo enviado por Belluschi desde afuera del área.

Gimnasia tuvo el empate en los primeros 10 minutos del segundo tiempo, cuando Matías Escobar se perdió el gol desde una posición inmejorable.

Incluso mejoró el equipo de Julio Falcioni, cuando volcó el juego por la zona derecha, por donde prosperó Ignacio Piatti, aunque no siempre llegó con claridad.

Lo que sí resultó muy digno de parte del local fue la actitud de lucha permanente, el intento por plantear el partido de igual a igual.

Para preocupación del hincha de River, Passarella sembraba algunas dudas con los cambios porque reemplazó tempranamente a Ortega (quien salió fastidiado), mandando a la cancha a Mauro Rosales y luego hizo lo propio con Buonanotte, cuando ordenó el ingreso de Matías Abelairas.

Sin embargo a los 34 llego la tranquilidad definitiva, cuando Belluschi mandó un tiro libre que se frenó en el camino, pero la pelota le cayó a Falcao, quien al comienzo de la jugada dejó la impresión de que estaba adelantado, pero lo cierto es que se acomodó muy bien, dejó a dos defensores descolocados y definió con gran tranquilidad al palo izquierdo de un arquero completamente desguarnecido.

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