12 de octubre 2006 - 00:00

River sólo empató y se quedó afuera

River Plate buscará un triunfo que lo deposite en los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
River Plate buscará un triunfo que lo deposite en los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
River Plate logró esta noche un meritorio empate en dos goles con Atlético Paranaense, de Brasil, como visitante, pero no le alcanzó para clasificarse a los cuartos de final de la Copa Sudamericana por su derrota en Núñez por 1 a 0 en el cotejo de ida.

Los riverplatenses fueron superiores en el segundo tiempo, pero desperdiciaron el primero y eso les terminó costando la eliminación apenas en los octavos de final de este certamen, por lo que ahora todos sus cañones van a estar apuntados al torneo Apertura.

El primer tiempo de River fue demasiado cauteloso, aunque pareció transitar por carriles premeditados, pensando en no quemar energías de entrada porque "la serenata era larga".

De esta manera, procuró reservarse de cualquier intromisión ofensiva de su rival y, de cuando en cuando, espío la posibilidad de sacar algún contraataque que lo depositara con chances en el área rival.

Pero como esas chances no abundaron, la propuesta se quedó sin hilo y en el carretel defensivo, se sabe, no hay el suficiente como para mantener tranquilo su propio arco.

Por eso los defensores riverplatenses fueron cometiendo demasiadas faltas muy cercanas a su propia área, con el consecuente riesgo que ello implica, dada la buena pegada que es característica de los jugadores brasileños.

Por eso no extrañó que los locales llegaran a la apertura del marcador sobre los 40 minutos de la etapa inicial a través de un tiro libre ejecutado con mucha precisión por Jancarlos.

Y ese fue el castigo a la tibieza de River, que no quiso apresurarse y avanzó demasiado lento hacia el gol que tanto necesitaba para, por lo menos, igualar la serie.

Por eso su postura en el segundo tiempo, ya perdido por perdido, fue absolutamente distinta, y entonces se vio lo mejor de su repertorio.

Conducido por un Marcelo Gallardo muy enchufado después de haber visto todo el superclásico desde el banco, River manejó la pelota, controló el desarrollo y el partido empezó a transitarse en derredor del área local.

Y para fortuna de los dirigidos por Daniel Passarella el descuento llegó enseguida, apenas transcurridos cinco minutos, mediante un tiro penal convertido precisamente por el 'Muñeco' Gallardo luego de una infracción de Danilo sobre Ernesto Farías.

Con esa conquista se acicateó el ánimo de los visitantes, que empezaron a crear situaciones en las inmediaciones del arquero Cléber, aunque esta noche Gonzalo Higuaín (reemplazó en el arranque del segundo tiempo al colombiano Radamel Falcao García) no estuvo tan fino en la definición como el pasado domingo ante Boca.

Pero a pesar de ello River insistía y el segundo tanto, ése que lo hubiese depositado en los cuartos de final, parecía estar al caer.

Sin embargo, cuando mejor estaba jugando el conjunto 'millonario' su defensa volvió a cometer otro error, al cometer otra falta en las cercanías de su área.

El consecuente tiro libre fue ejecutado otra vez por Jancarlos y su remate, de izquierda a derecha, se clavó en el ángulo izquierdo de un Germán Lux algo adelantado.

Parecía que todo estaba dicho, pero Gallardo volvió a frotar la lámpara como en sus mejores tiempos y con un sutil centro picado le permitió a Danilo Gerlo volver a igualar con un cabezazo.

Quedaban seis minutos y la esperanza volvía a latir con fuerza en el corazón de todos los riverplatenses, ilusionados con progresar en una competencia internacional, donde los últimos años le resultaron esquivos en cuanto a cosecha de alegrías.

Lo volvió a tener el 'Pipita' Higuain, pero Cléber le sacó un espléndido remate sobre el ángulo derecho, y allí quedaron sepultadas definitivamente las chances de acceder a un triunfo clasificatorio para River.

Los tres minutos de descuento otorgados por el árbitro paraguayo Carlos Torres, de correcto trabajo, fueron insuficientes para que Passarella y sus dirigidos completaran una semana a puro festejo.

Ahora le quedará por delante el torneo Apertura y Bánfield será su próximo destino, algo que llamativamente le sucedió cuando quedó eliminado de otras comptencias internacionales.

De hecho, cuando en la década del '60 Peñarol, de Montevideo, le ganó aquella recordada final de Copa Libertadores por 4 a 2, luego de que los 'millonarios' fueran imponiéndose por 2 a 0, River volvió a jugar el campeonato local en cancha de Bánfield, donde sus hinchas le arrojaron al campo de juego un par de gallinas que terminaron germinando en el folklore popular y determinó un apelativo que perdura hasta nuestros días.

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