Oscar Ruggeri fue ratificado hasta fin de año como entrenador de San Lorenzo, tras una reunión que se realizó en la concentración que tiene el club en la Ciudad Deportiva, en la que imperó la opinión del presidente de la institución, Rafael Savino, por sobre la del resto de la comisión.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ruggeri les prometió a los dirigentes con los que se reunió -además de Savino, el tesorero Pascual Paladino y el protesorero Guillermo Zoppi- que San Lorenzo va a salir de esta situación y que preparará en este lapso que queda hasta fin de año el plantel para la próxima temporada. Eso significará que será él, junto con su ayudante de campo, Sergio Batista, quien tomará la decisión de determinar qué jugadores seguirán y cuáles se irán del club.
El club debe pagarle hasta diciembre la rescisión de contrato a Gustavo Alfaro y, de irse Ruggeri ahora (además está cobrando una antigua deuda) y contratar a otro técnico, habrá tres que estarán percibiendo sueldos simultáneamentehasta fin de año. Ayer por la mañana, el plantel entrenó a puertas cerradas en el Nuevo Gasómetro, donde Ruggeri y sus colaboradores estuvieron charlando durante una hora y media con todo el plantel. Los jugadores eludieron prestar cualquier testimonio de la reunión, y un grupo de hinchas, encabezados por Oscar «El Colorado» Romero, que no pertenece a la barra brava pero sí a los «pesados» de la «vieja guardia» sanlorencista, se dio una vuelta por el lugar y dijo a los medios que «a Ruggeri lo echó el domingo la gente y él debe corresponderse con eso».
En tanto, la Subcomisión del Hincha, que funciona casi como una más del club, propuso que el público sanlorencista reciba al equipo de espaldas a la cancha cuando ingrese al Nuevo Gasómetro para jugar el próximo domingo con Newell's.
También y a modo de protestapor la mala campaña, esta agrupación propuso colgar al revés las banderas del club en derredor del campo de juego.
Por su parte, Savino les dijo a los arqueros del plantel, Sebastián Saja y Agustín Orión, que si creían que él era el problema, no tenía inconvenientes en renunciar a su cargo.
Dejá tu comentario