2 de septiembre 2004 - 00:00

San Lorenzo logró clasificar

Uno de los tantos intentos de Romagnoli, que no prosperará. San Lorenzo logró pasar a la otra fase. Lo espera Boca.
Uno de los tantos intentos de Romagnoli, que no prosperará. San Lorenzo logró pasar a la otra fase. Lo espera Boca.
San Lorenzo se quitó a Quilmes de encima con un híbrido cero a cero. Le bastó con hacer valer los dos goles logrados en el partido de ida. El de ayer mostró poco y nada. Ahora debe esperar la visita de Boca, en la próxima instancia.

Cuando el árbitro Favale llamó al descanso, obligaba a un momento de reflexión: Alfaro se llevaba a los vestuarios un problema más serio que Veira. Quedaba un tiempo, y los dos goles de diferencia del partido de ida en favor de San Lorenzo se mantenían. Era hora de quemar las naves, que era como decir dejar de lado la cautela de Quilmes, su prolijidad y falta de audacia para darle vuelta la historia a San Lorenzo.

Era que San Lorenzo marcó dos tiempos. Uno, con una actitud ofensiva, tal vez con el objetivo de «liquidar el pleito con un gol más», aunque tampoco produjo llegadas claras; y otro, donde se retrasó un tanto y dejó que la pelota pasara por los pies de los jugadores de Quilmes, de pronto sabiendo se debatirían en su inoperancia. De no ser por alguna pelota parada,el resto eran centros que a Walter García le sobró suficiencia como para despejar.

Los ingresos de Arano y de Bastianini no le sirvieron de mucho. San Lorenzo siguió apretando, forzando tiros de esquina y dejando a Quilmes cerrado en una defensa con pocos argumentos como para cambiar ese panorama que se presentaba adverso. Tampoco parecía que el contraataque era la fórmula más adecuada para esta circunstancia. Aunque en una escapada Walter García le quitó una pelota a Bonvín que llevaba destino de red.

En la medida que Quilmes no inquietaba y con la entrada de Montillo, San Lorenzo no fue más peligroso pero se acercó y aventó las pocas posbilidades de su adversario.

Con Romagnoli, Barrientos y primero Lavezzi y luego con Montillo a San Lorenzo le bastaba para insinuar algún desnivel (pudo lograrlo en una entrada de Herrera o Romagnoli en el palo) y dejar que los minutos pasaran para llegar a ese final que le permite enfrentar a Boca en la próxima instancia.

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