La dirigencia de San Lorenzo se presentó ayer ante la Justicia para solicitar el ingreso del club en un concurso preventivo de acreedores. El objetivo es buscar una solución a la crisis económica que lo aqueja, con un pasivo superior a los 40 millones de dólares.
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Si bien el presidente, Alberto Guil, negó en su llegada al club la posibilidad de presentarse en convocatoria, las cuentas en rojo y las inhibiciones económicas planteadas por empresas y ex jugadores llevaron a la entidad a tomar el camino de una salida judicial.
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