Suspenden por lluvia el segundo punto cuado Acasuso le ganaba en el quinto set a Hewitt
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El cordobés ganó el primer set y dio un paso fundamental hacia el triunfo porque sabía que Philippousis no tenía resto para aguantar un partido largo.
En el comienzo del segundo parcial cada uno mantuvo su saque pero en el tercer juego, el argentino dio el 'golpe', quebró y así logró sacar una pequeña luz de ventaja para delirio de Maradona y la gente, que sin embargo se comportaba correctamente.
El argentino, tal como lo hizo en el primer set, esperó su oportunidad para quebrar otra vez y en el noveno juego, apuró a Philippousis y se quedó con el parcial por 6-3.
En el segundo juego del tercer set, luego de un punto muy disputado, Philippousis le apuntó a la frente a Nalbandian, quien tras perder el punto lo miró con cara de pocos amigos al visitante.
Nalbandian ganó un punto notable con un drop y se lo gritó en la cara al australiano, lo que puso al público de pie.
Luego el cordobés cayó en un pozo de distracción, resignó su saque por primera vez y Philippoussis largó el famoso 'Come on' visitante.
El capitán Alberto Mancini pidió tranquilidad a Nalbandian, quien se serenó en el siguiente juego, logró un quiebre fundamental y retomó las riendas del encuentro, que ya se convirtió en suyo cuando volvió a ganarle el saque a Philippousis en el sexto juego para adelantarse 4-2.
El australiano conservó su saque una vez más, pero el final ya estaba cantado: Nalbandian lo cerró 6-3 y adelantó a la Argentina.
Si el primer punto había dejado al público con ganas de alentar y gritar -Nalbandian lo hizo fácil y la gente casi ni se enganchó-, el comienzo de Hewitt apagó definitivamente los ánimos.
El australiano, ex número uno del mundo, aprovechó los nervios con los que Acasuso arrancó el partido y con un tenis soberbio despachó al argentino con un contundente 6-1 en el primer parcial.
En el segundo set, Hewitt mantuvo su táctica de mover al argentino para evitar sus potentes golpes, pero el misionero ya no fallaba tanto. Por eso, el partido se tornó entretenido.
Cada uno defendió su saque hasta el octavo game, cuando Acasuso aprovechó dos pelotas cortas de Hewitt para meter sendos tiros ganadores y lograr su primer quiebre y una ventaja de 5-3.
En el siguiente juego, Hewitt se jugó el resto y recuperó el quiebre, pero era el momento del argentino, quien alentado ruidosamente por la gente, tomó la iniciativa y se adjudicó el parcial.
El local no pudo aprovechar el envión ganador del segundo set y en el primer juego cedió rápidamente su saque ante un Hewitt que no ingresó en provocaciones con el público, pese a que esa altura del partido ya le decían de todo.
Silbidos antes de cada saque -más aún si erraba el primero- y el famoso "vamos, vamos Argentina" a cada momento, entre punto y punto, con Maradona dirigiendo la batuta desde su palco de la primera fila.
Acasuso recuperó el quiebre en el cuarto juego pero Hewitt devolvió la gentileza en el quinto y apareció mucho más entero para llevarse el parcial y acallar a la gente, que avizoraba un mal final.
Los dos jugadores ya mostraban signos de cansancio en el inicio del cuarto set y así cada uno conservó su saque hasta que llegó el sexto juego, en el que Hewitt se apuró inexplicablemente, cometió una infantil doble falta, perdió su saque y le abrió la gran posibilidad a Acasuso de forzar un quinto set.
El argentino pareció revivir, el estadio se transformó en caldera. El cansancio ya no se sentía, dos games más y dos sets iguales para cada lado, con 14 mil personas de pie, delirando con las remeras al viento pese a un frío repentino y una tormenta que se avizoraba en el horizonte. Comenzó el quinto parcial y el primer juego fue parejo, con ventajas para los dos, hasta que Acasuso lo ganó ajustadamente.
Eso derrumbó a Hewitt, quien perdió fácilmente su servicio, al siguiente juego.
Un Acasuso sumamente agrandado y un público totalmente intimidatorio achicaron definitivamente a Hewitt, que aparecía desdibujado y quedó rápidamente 4-0 abajo, ante la desesperación del capitán John Fitzgerald por suspender el partido.
Acasuso desperdició una chance para ponerse 5-0, y cuando sacaba con ventaja para el australiano, la lluvia ya era diluvio y el árbitro decidió suspender para mañana, desde las 11.30.



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