11 de junio 2002 - 00:00

Temen que "furia rusa" se repita en la Argentina

¿Puede repetirse la «furia rusa» en la Argentina? ¿Qué puede pasar si la Argentina queda fuera del Mundial? Ante estos interrogantes una sola parece ser la respuesta: se afirma que el clima de efervescencia social y la expectativa puesta en el seleccionado nacional puede resultar con cóctel explosivo si el equipo de Marcelo Bielsa pierde mañana ante Suecia.

El tema no es menor, y fue motivo ayer de análisis en varias reuniones de hombres del gobierno. Como primera medida se resolvió aumentar la seguridad: habrá fuertes controles de vigilancia en la zona del Obelisco, la avenida 9 de Julio, en los tramos más importante de la calle Corrientes, en las terminales de colectivos, subterráneos y trenes. A esta tarea fueron asignados efectivos de la Policía Federal, Prefectura y también de la Gendarmería.

Se quiere evitar que eventuales actos de violencia se apoderen de las calles como sucedió en Moscú, luego de que Junichi Inamoto convirtió el gol del triunfo japonés y provocó la furia espontánea de casi 8 mil rusos que tomaron la Plaza Roja y el Kremlin. Moscú no había sido escenario de tanta violencia desde la crisis de poder en octubre de 1993. Al menos dos personas murieron, y otras 100 resultaron heridas.

«Si vamos a ponernos histéricos por un partido de fútbol, bueno entonces estamos todos enfermos»
, le dijo a Ambito Financiero una fuente del gobierno para luego desestimar que en la Argentina pudiera ocurrir un episodio similar al de Rusia.

Sin embargo, se ordenó que 1.400 efectivos de la Policía Federal se desplegaran por los puntos más vitales de la Ciudad, a los que se les sumarán otros 700 aportados por Gendarmería y Prefectura. Y, por las dudas, se resolvió mantener en apresto a grupos especiales de combate ante posibles actos de vandalismo o saqueos contra comercios.

La cantidad de efectivos de seguridad convocados está por encima de la cifra que se dispuso para el partido Argentina-Inglaterra, jugado a plena luz del día para nuestro país.

Algunos bares y restoranes que ofrecen un servicio especial de pantalla gigante temen lo peor si el equipo argentino queda eliminado y por esa razón decidieron contratar seguridad privada para prevenir desórdenes.

Otros, por el contrario, creen que nada sucederá y que una vez finalizado el partido los hinchas se retirarán a sus casas o bien acudirán a sus respectivos trabajos. Muchos confían en que la hora (el partido comienza a las 3.30 de la madrugada) ayudará para que eventuales actos violentos no se masifiquen. Pero la sensación de que algo puede ocurrir ya está instalada, por eso de distintos sectores se reclamó
«moderación y equilibrio». «Creo que los argentinos ya han expresado su enojo por los problemas políticos y económicos. No creo que sucedan desbordes por una derrota deportiva, en todo caso creo que nos vamos a ir a casa amargados a llorar la bronca, aunque descarto que esto suceda porque vamos a ganar por 3 o 4 goles a cero», dijo el diputado José Palmiotti, presidente de la Comisión de Deportes de la Legislatura porteña.

La opinión de los sociólogos y psicólogos difiere de la mirada optimista del legislador Palmiotti. Al respecto consideran que un triunfo puede subir la autoestima de los argentinos, pero también afirman que una derrota puede ser terrible.

«Los argentinos somos ciclotímicos: de ser los mejores del mundo, en medio segundo podemos pasar a ser la basura mundial. Vivimos la furia exitista y nos derrumbamos cuando perdemos», sostuvo el psicólogo clínico
Rolando Martiñá.

Para el profesional
«hay alto riesgo» de que se potencie el malestar que ya hay en la gente por otras razones.

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