El campeón mundial mosca de la OMB, el argentino Omar Narváez, regresó al país tras retener su corona el sábado pasado en Francia ante el local Brahim Asloum y afirmó que debía «ganar de cualquier manera». «No me importaba mi mano izquierda operada ni ninguna otra cosa. Solamente pretendía ganar como fuera, porque detrás mío estaba un país y una familia», apuntó Narváez en el aeropuerto de Ezeiza. «No estaba de la mejor forma en lo anímico, pero cuando subí al ring sabía que no podía bajarme de otra manera que como subí, con el título en mi poder», enfatizó.
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