Delbonis y Mayer, dos campeones del mundo en busca de la corona en Buenos Aires

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Ambos se roban todos los flashes del torneo porteño que se juega esta semana. "Lo tomo como un gran desafío. Siempre es muy lindo jugar en casa, con nuestra gente, con la familia", comentó el azuleño.

La tarde de noviembre de 2016 que Argentina ganó la Copa Davis en Zagreb saldó una cuenta pendiente histórica. Sus protagonistas quedarán eternamente en la memoria del tenis nacional y de los fanáticos. No es de sorprender que cada vez que Leonardo Mayer y Federico Delbonis juegan en el país, se roban la atención de todos, tal como ocurre esta semana en el Challenger de Buenos Aires, donde además son dos de los favoritos al título.

El segundo torneo más importante de la ciudad (luego del Argentina Open) comenzó este lunes en el Racket Club de Palermo y tendrá a los campeones del mundo entre sus filas. Delbonis, máximo preclasificado, debutará el martes no antes de las 18 ante rival a definir, misma condición que el correntino (tercer favorito), que pondrá primera el miércoles.

“Al Challenger lo tomo como un gran desafío de poder hacer lo mejor posible, con la idea de tratar de llegar lo más cerca del fin de semana. Siempre es muy lindo jugar en casa, con nuestra gente, con la familia”, apunta en diálogo con Ámbito el de Azul, cuyo objetivo de acá a final de año es volver al Top 50 (hoy es 75).

“El balance del año no es ni positivo ni negativo, lo vengo llevando bien. Me quedan algunos puntos por defender, pero también he sacado algunos buenos a lo largo de la temporada”, sostiene “Delbo”, diferenciándose de Mayer: “Realmente no fue bueno, porque perdí bastante el ranking, pero no defiendo mucho ahora, puedo mejorar bastante. Hay que jugar y mejorar”.

El “Yacaré”, actual 100 del ranking, amplía: “Jugar acá es positivo, es lindo, estás en casa, hay mucha gente que te viene a ver y se juega poco al año, sumando el ATP. Me gusta mucho y voy a tratar de jugar bien para intentar ganarlo”.

Ambos convivieron con períodos de lesiones que atentaron contra sus presentes y los relegaron tanto en sus posiciones como en el circuito. Por eso trabajan para revertir esos momentos y volver a sus mejores versiones.

“Los últimos dos o tres años tuve diferentes lesiones que me cortaron un poco el ritmo. No fueron la causa principal pero sí una parte importante. Me siento jugando bien, que estoy haciendo cosas nuevas, que me estoy tratando de volver más agresivo”, explica el bonaerense, campeón en San Pablo 2014 y Marrakech 2016.

Para el correntino también hubo tiempo difíciles, especialmente luego de la serie de Davis ante Brasil en 2015 en la cual jugó más de siete horas ante Joao Souza. Según su visión, eso conspiró contra su rendimiento (ganó Hamburgo en 2014 y 2017). “Necesito jugar más seguido y mejor, pero en este deporte uno juega solo y lo hago para mí. Cuando las cosas se dan, está espectacular, y cuando no, si no seguimos, se hace difícil, entonces hay que seguir entrenando fuerte”, expresa “Leo”, siempre sincero y emocional, a este medio.

Además de ser dos de los jugadores que más aprecia el público, los dos comparten la experiencia de ser padres y, muchas veces, ver crecer a sus hijos a la distancia. Aunque aseguran que sus carreras no cambiaron, aceptan que ahora las prioridades son otras. “Hay otro motivo para vivir”, asegura Mayer, al tiempo que Delbonis coincide y expresa que “la tecnología ayuda mucho para ver a mis hijas”.

Los campeones de la Davis se roban toda la atención. No importa qué tipo de torneo jueguen, ya sea uno de nivel ATP o un Challenger. En el país son dos de los tenistas más apreciados por el público. Delbonis, el ganador del punto definitivo en Croacia, es la imagen definitiva de la proeza.

“Es muy loco, hay gente que me para en la calle y me agradece, como si hubiera salvado algo. Fue un logro impresionante. Me tocó a mí definir ese último punto y estoy agradecido de haberlo jugado, de haber formado el equipo. Me va a quedar marcado personalmente. No se va a olvidar sea cual fuere el destino del tenis argentino y tengo la suerte de haber sido yo el que dio el último granito de arena para que se pueda lograr”, recuerda el de Azul.

“Siento el cariño de la gente, después de la Davis hubo un cambio muy grande, tanto en mi carrera como en mi vida. Es enorme, es diferente”, narra el “Yacaré”, decisivo en la serie con Gran Bretaña en semifinales al ganar el quinto punto ante Dan Evans en Escocia y que planifica como gran objetivo para 2020 llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Ambos mostraron su disponibilidad de cara a las Finales de la Copa Davis en Madrid, aunque los dos coinciden en que sus momentos de vaivenes los mantienen un poco relegados. Quedará a criterio del capitán Gastón Gaudio volver a llamarlos para tenerlos en el equipo.

Mucho antes, intentarán quedarse con la corona del Challenger de Buenos Aires y deleitar al público local, ese que tanto los ama y que espera verlos triunfar de local, algo que nunca pudieron hacer y que, según argumentan, no les genera una presión extrema. Es el primer paso de varios para comenzar una levantada que les de un nuevo aire en sus carreras.

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