Tigre fue víctima de golpes en su propio vestuario, ante San Pablo.
El presidente de Tigre, Rodrigo Molinos, reveló este viernes que el gerente general de San Pablo, Carlos Do Santos, bajó a la zona de vestuarios del estadio Morumbí durante el entretiempo del malogrado partido final de la Copa Sudamericana munido de un palo y con ese elemento "golpeó a los jugadores" del equipo de Victoria.
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"El gerente general de San Pablo, Carlos Do Santos, fue con otras personas a la zona de vestuarios durante el entretiempo y con un palo golpeó a los jugadores de Tigre", denunció Molinos en una entrevista con el programa radial Deportivo Télam.
"Después que terminó todo me lo encontré a Do Santos en la sede judicial donde fuimos a efectuar la denuncia y no podía ni mirarme a la cara", precisó.
El titular "azulgrana" aseguró que el árbitro del encuentro, el chileno Enrique Ossés, le dijo después de los incidentes en el vestuario del estadio Morumbí que iba "a suspender el partido", que es el único recurso reglamentario que le cabe a un juez bajo cualquier circunstancia, con apenas 45 minutos de juego.
"El cuarto árbitro bajó al vestuario cuando vio que el equipo no salía a la cancha, pero en ningún momento se preocupó por constatar las lesiones sufridas por los jugadores ni advirtió las manchas de sangre que había en las paredes", resaltó.
"Lo que pasó primero en el túnel y después en el vestuario fue una barbaridad. Al ayudante de campo `Cacho` Borelli, Martín Galmarini, Lucas Orban, Damián Albil y Rubén Botta los lastimaron e incluso a nuestro arquero le pusieron un arma de fuego sobre el pecho", precisó.
Molinos acusó "a los miembros de la seguridad privada de San Pablo" de haber agredido a los futbolistas tigrenses, al tiempo que señaló que la "policía paulista bajó para disolver la batahola y terminó golpeando también a los jugadores".
"Por eso nosotros ya elaboramos con Sergio Massa (intendente de Tigre y referente de la entidad de Victoria) y el resto de la directiva un informe para presentar ante la AFA, para que ésta lo eleve ante la Conmebol, porque lo que pretendemos es que el sancionado sea San Pablo y no nosotros por no haber salido a jugar el segundo tiempo", aclaró.
"Los jugadores estaban en estado de shock y había un video de los hechos que tenía un medio de San Pablo pero después negó poseerlo. Inclusive nos había dicho la policía que habían detenido al hombre que empuñaba el arma de fuego, pero eso tampoco fue así", advirtió.
"Lo concreto es que nosotros fuimos las víctimas en toda esta situación. Nosotros bajamos al vestuario en cuanto nos avisaron lo que estaba pasando y hasta temimos por nuestras vidas", refirió finalmente el presidente de Tigre.
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