Carlos Ischia
y Diego
Simeone
deben de
estar preocupados.
Tanto
Boca como
River están
pasando por
un mal
momento
futbolístico y
deberán
enfrentarse
dentro de 15
días, cuando
se reanude el
Torneo
Apertura tras
el receso por
las Eliminatorias.
Nunca es un partido más, pero la próxima edición de River-Boca, la que se jugará el domingo 19 de octubre en el estadio Monumental, tendrá el agregado, ni más ni menos, que pondrá sobre la mesa la continuidad de ambos cuerpos técnicos, los que encabezan Diego Simeone y Carlos Ischia.
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A esta altura, a ambos equipos alejados de la lucha directa por el Apertura 2008 les queda ganar el clásico y avanzar en la Copa Sudamericana, donde de pasar los dos más grandes del fútbol argentino, se verán las caras nuevamente en las semifinales del torneo continental. Sin duda, para lograr continuidad, tanto Simeone como Ischia deberán ganar cada clásico que la agenda les ponga adelante.
¿Tienen similitudes en la actualidad de cada uno? Sí y no. Sin duda, navegan lejos de lo ideal; el nivel futbolístico no es el mejor por lo que pueden dar por las individualidades y lo colectivo. River fue el campeón de Argentina hace sólo 121 días (frente a Olimpo el 8 de junio). Ese día formó con Carrizo; Ferrari, Cabral, Tuzzio y Villagra; Ahumada y Abelairas; Ortega, Falcao y Buonanotte; Abreu. De esos once, hoy en Núñez permanecen ocho, sin contar a Abreu, que no puede jugar por el torneo local, es decir, hoy Simeone tiene a los mismos que se consagraron, menos a Carrizo y Ortega. Por La Boca, encontramos el último título en la descolorida Recopa Sudamericana, que jugó contra Arsenal y que obligó a agrandar la vitrina de la calle Brandsen, en esa serie decisiva Caranta; Ibarra, Cáceres, Paletta y Morel Rodríguez; Vargas, Battaglia y Dátolo; Riquelme; Palacio y Viatri. Esto fue el 27 de agosto. Sólo pasó un poco más de un mes.
Al no haber diferencias sustanciales en los nombres, deberemos fijarnos en los funcionamientos. Ahí no hay solamente una explicación. A Simeone, que siempre prepara sus respuestas antes de cada rueda de prensa, se le hace muy difícil dar de corrido los once titulares de River. A Ischia, que ante Estudiantes eligió jugar con sólo tres defensores y sin volantes que contuvieran por los costados, tampoco le sería sencillo nombrar un equipo titular. En las nueve fechas disputadas, en River se utilizaron 23 jugadores y de ellos sólo Juan Marcelo Ojeda, Rosales y Abelairas estuvieron presentes siempre. En Boca los futbolistas utilizados son 25 y sólo Fabián Vargas y Gabriel Paletta dieron el presente en los nueve partidos.
La tabla muestra una diferencia importante; en nueve jornadas, Boca le sacó a River seis puntos (14 a 8), y entre los veinte equipos Ischia y compañía están en el sexto lugar, mientras River aparece en el puesto dieciocho, superando a Central y a Argentinos Juniors.
Boca ha tenido una efectividad mayor en ofensiva ( marcó 18 goles contra los 11 del Millonario), tanto que a pesar de la ausencia de Palermo es el equipo de mayor goleo del Apertura. En lo defensivo sufrieron los dos 13 goles; sin embargo, por el lado de Boca le costó el puesto a Mauricio Caranta y en River, como marcamos anteriormente, Ojeda es titular inamovible para el entrenador.
Aquello que hasta no hace mucho tiempo parecía una utopía hoy parece ser sólo un trámite. Ni River ni Boca han hecho de su localía una garantía inquebrantable. En Núñez se jugaron cuatro partidos: un triunfo (frente a Central), dos empates (San Lorenzo y Racing)y una derrota contra Vélez.En la Bombonera, Boca volvió a perder dos partidos seguidos por campeonatos locales luego de diez años, cuando el entrenador era Héctor Veira. En el actual Apertura, jugó cinco, venció a los jujeños y Lanús, igualó con Independiente y cayó consecutivamente con Tigre y Estudiantes.
Nunca es un partido más, y aunque suene a respuesta prefabricada de los protagonistas, cuando comienza a rodar la pelota no inciden tanto las actuaciones anteriores, pero es cierto que el próximo domingo 19 tiene condimentos extras. El que gane no sólo se llevará tres puntos y el derecho a empapelar la ciudad con afiches; también podría condicionar la continuidad de los técnicos. Esto ocurrirá si hay un vencedor, aunque puede darse algo histórico: que pierdan ambos.
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