Talleres se aprovechó de que Boca «tiene el pensamiento puesto en otra cosa» y lo derrotó sin atenuantes, complicando seriamente sus chances de campeón. Es que Boca puso un equipo con muchos suplentes (el mismo que jugó los últimos partidos del campeonato), pero esta vez con distinto resultado y quedó relegado a cuatro puntos de River, cuando sólo restan seis en disputa.
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Los cordobeses se llevaron todo, con un gran trabajo de La Paglia y Claudio «Yerbatero» González, y superaron a Boca netamente en todos los pasajes del juego. Tal vez, la clave estuvo en el mediocampo, donde la lucha de Rimoldi y Carrizo y la claridad futbolística de La Paglia hicieron que esa zona fuera manejada por Talleres, tanto que tuvo tiempo de mover la pelota y marcar los tiempos de juego.
La Paglia fue el «gran estratega» y encontró un socio ideal en Claudio González, que se movió con libertad por todo el frente de ataque, sin que ningún defensor de Boca lo pudiera controlar. Un detalle: el delantero intervino en los tres goles de su equipo. En el primero, poniendo un centro perfecto para que el juvenil Perrone la empujara a la red; en el segundo, gambeteando a Calvo, quien lo derribó cometiendo penal; y en el tercero, definiendo con categoría.
Boca no «supo interpretar» nunca el partido que le proponían los cordobeses: luchó cuando tenía que jugar e intentó jugar cuando tuvo que luchar. Está de más decir -entonces-que el triunfo de los cordobeses nunca peligró. Ni siquiera cuando Silvestre marcó el descuento.
Carlos Bianchi hizo ingresar a Ibarra y a Cángele (en el complemento) seguramente buscando mayor volumen de juego y más poder ofensivo. Sin embargo,-Pastoriza redobló la apuesta. Pobló la mitad de la cancha de jugadores de marca, armando dos líneas de cuatro, con lo que obligó a Boca a decaer en su ímpetu e impidió que pudiera llegar con peligro al área de Islas. Tanto que Boca terminó tirando centros que hicieron lucir a Islas, y Talleres de contraataque fue el que generó las mejores situaciones de gol.
Había que pasar por los vestuarios para tener la sensación (o la certeza) de que Boca había perdido en ese partido el campeonato y que Bianchi -al reservar a los titulares-dio una ventaja demasiado grande o, en todo caso, habrá que decir que « simplemente optó por la Copa Libertadores».
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