20 de abril 2014 - 21:24

Un triunfo por puntos

River no te noquea. Te pega, te mantiene lejos, gana el centro de la escena, pero como en el boxeo estás a merced de que el contrario de golpe te meta una mano en el mentón y tire por la borda todo el trabajo realizado.

Empezó siendo un partido muy cortado -pocas veces ví a un equipo como Vélez cometer tantas infracciones-. River manejó el partido desde el minuto uno, control de pelota, presión en la salida de los de Liniers pero falta de punch en lo metros finales. Por eso es que llegó poco, como pasa habitualmente.

Recién a los 21 minutos una media vuelta de Teo sin mayores riesgos terminó en las manos del arquero. Cuatro minutos después Cavenaghi se hizo un nudo en el aire tratando de hacer una especie de chilena y la pelota se perdió fuera de juego.

-¡Cómo nos cuesta hacer un gol papá! Tenemos la pelota pero en cuanto
nos aprietan tocamos para atrás. Nuestro arquero debe ser el más veces tocó la pelota con los pies en todo el campeonato.


Sobre los 30 un error del arquero en un saque de arco terminó en gol de Teo, mientras la televisión se quedaba dormida en una repetición.

-¡Ehhhhh! ¿Qué pasa?! ¡¿Gol?! ¡Goooooooooooolllllllll! ¡Vamos River carajo!!!!!!!!!

Hasta la finalización de la primera etapa no volvimos a llegar, y Vélez lo hizo con un remate de Parto que desvió Chichizola.



La segunda parte empezó igual. River controlaba todo, menos el resultado porque con el 1 a 0 no le sobraba nada.

A los 16 minutos Chichizola salva milagrosamente con el pecho un remate de Parto.

-¡Ayyyyyyyyy mamita querida! ¡Se me paró el cuore! ¡Este Chichi está reemplazando a Trapito sin que nos demos cuenta!

Sale lesionado Teo y entra el Keco. Vélez va inclinando la cancha y River le regala el terreno para salirle de contra.

-¡Nos estamos metiendo atrás! ¡No lo sabemos hacer! ¡Vayamos a liquidarlo porque vamos a sufrir hasta el final!

Dicho y hecho. Lanzini lo tuvo a los 32 minutos sobre el punto del penal cuando desbordó el Keco y echó el centro atrás.

Un minuto después otro soldado caído. Esta vez dejaba la cancha el Negro Alvarez Balanta con una lesión aparentemente muscular.

A los 37 Cavenaghi estrelló una pelota en el palo y sobre el final del partido Manu Lanzini tuvo una corrida desde atrás de mitad de cancha pero no pudo resolver frente a la salida del arquero.

-¡Pero LPMQMP! ¡Dos goles hechos perdidos es mucho! ¡¿Es necesario sufrir tanto?

¡cinco minutos de descuento? ¿Pero qué pasó? ¿Cayó un meteorito?!


Hubo tiempo para una salida a todo o nada de Chichizola sobre el costado que no fue penal, aunque lo pida a gritos toda la calle Brandsen.

-¡Vamooooooooooooosssssss Riverrrrrrrrrrrrrr! ¡Punteros solos del campeonato!

¡Dependemos de nosotros! No se que va a pasar pero estamos encaminados. A nadie le sobra nada, así que... ¡quién te dice se nos da!


Este no es el mejor River de la historia ni cerca. Pero estamos punteros después de muchos años, podemos salir campeones y la contra no para de perder.

Ganamos por puntos, no noqueamos pero así también se gana un título.

-¡Vamos que vamos!

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