Vergonzoso: se suspendió el Superclásico por agresión a los jugadores de River
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Los jugadores de River fueron quemados en sus ojos y cuellos.
Boca, ante la necesidad de revertir el 0-1 de la semana pasada en Núñez, salió a jugar con un 4-3-3, pero no tuvo ni tranquilidad ni claridad para exigir a una sobria última línea del equipo de Gallardo.
Fernando Gago, el conductor del conjunto de Arruabarrena, nuevamente quedó en deuda, ya que no logró imponer su juego.
Pero también es real que ni Marcelo Meli ni Pablo Pérez, los otros tres mediocampistas, se acercaron para formar un circuito futbolístico.
En consecuencia el tridente ofensivo, Cristian Pavón, Daniel Osvaldo y Federico Carrizo, quedó muy aislado.
Boca fue un equipo partido, sin una idea de juego, y la mejor muestra de eso fue que Daniel Díaz, el pilar de la zaga defensiva, fue la mejor y -tal vez- única salida.
Apenas un remate de Osvaldo, que mostró algo de temperamento, a los 25 minutos inquietó a un seguro Marcelo Barovero.
River, con un 4-4-1-1, que por momentos mutó a un 4-3-2-1, hizo su trabajo a la perfección: lució sólido atrás, manejó con criterio la pelota y así impuso su ritmo a un partido chato -desde lo futbolístico-, lo que más le convenía.
El trabajo de los mediocampistas fue fantástico: Leonardo Ponzio, el DT dentro del campo de juego, fue el guía, mientras que Matías Kranevitter y Carlos Sánchez, el autor del gol de penal en la ida, lo siguieron a la perfección.
Pero lo más importante es que tanto Sebastián Driussi como Gonzalo Martínez, dos volantes de características más ofensivas que defensivas, fueron los primeros en trabajar para recuperar la pelota.
Esa fue la máxima virtud del equipo visitante: la solidaridad. A partir de eso, jugó el encuentro que quiso. Y los cuatro del fondo no fallaron nunca.
Después, el escándalo y lo antedicho. El presidente de River, D'Onofrio, y varios dirigentes del club ingresaron al campo de juego (algo lógico desde lo humano, pero fuera del reglamento) y fruto de eso se generó una discusión con Arruabarrena.
Frente al escándalo, también entraron a la cancha Juan Carlos Crespi, vicepresidente segundo de Boca, y otros directivos de la institución.
Desde la dirigencia, el presidente Daniel Angelici no se hizo cargo del asunto y avisó que cuando los representantes de la Conmebol fueron a recorrer el estadio antes del partido no encontraron nada, pero este tipo de hechos organizados no pueden realizarse sin la complicidad de autoridades, ya sean policiales o dirigenciales.
"La frutilla del postre" para que todo sea aún más vergonzoso fue la aparición de un "drone", un artefacto tecnológico que vuela a control remoto, con un telar de la forma de un fantasma con la letra B -por el descenso de River en el 2012-, desde la tribuna baja.
La iniciación de la segunda etapa nunca se concretó. El árbitro Herrera había suspendido el partido. Ahora todo quedará en manos del tribunal disciplinario de la Conmebol.
= Síntesis =
Boca Juniors: Agustín Orión; Gino Peruzzi, Daniel Díaz, Guillermo Burdisso y Nicolás Colazo; Marcelo Meli, Fernando Gago y Pablo Pérez; Cristian Pavón, Daniel Osvaldo y Federico Carrizo. DT: Rodolfo Arruabarrena.
River Plate: Marcelo Barovero; Emanuel Mammana, Jonathan Maidana, Ramiro Funes Mori y Leonel Vangioni; Carlos Sánchez, Matías Kranevitter, Leonardo Ponzio y Sebastián Driussi; Gonzalo Martínez; Rodrigo Mora. DT: Marcelo Gallardo.
Amonestados: Osvaldo, Gago, Pérez y Pavón (BJ). Mammana (RP).
Incidencia antes de comenzar el segundo tiempo: Partido suspendido por agresión a los jugadores de River en la manga de acceso al campo de juego con gas pimienta.
Estadio: Boca Juniors.
Árbitro: Darío Herrera.




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