Despidos, renuncias y después: Zabaleta anticipa la pelea interna por el control de los municipios

Luego de que cinco funcionarios fueran echados por el intendente de Hurlingham, 11 compañeros se solidarizaron y dimitieron de sus cargos. Cómo será la puja entre los jefes comunales y La Cámpora.

Reacción. El intendente de Hurlinghan, Juanchi Zabaleta, tomó la decisión de salir a jugar fuerte en la previa de lo que será la puja interna por las listas de cara a las elecciones provinciales y nacionales de este año.
Reacción. El intendente de Hurlinghan, Juanchi Zabaleta, tomó la decisión de salir a jugar fuerte en la previa de lo que será la puja interna por las listas de cara a las elecciones provinciales y nacionales de este año.

El despido de cinco funcionarios locales vinculados al kirchnerismo por parte del intendente de Hurlingham, Juanchi Zabaleta, y la posterior renuncia de otros 11 compañeros en solidaridad con lo ocurrido, dejó en evidencia que la lucha por el control de los municipios empezó antes de lo imaginado.

El regreso del jefe comunal al pago chico, tras ocupar el rol ministro de Desarrollo Social de la Nación, caló hondo en la puja territorial y, sin dudas, tendrá sus réplicas en los diferentes escenarios bonaerenses en los que La Cámpora quiera salir a dar la pelea por el manejo de los distritos.

Hurlingham funciona hoy como un ejemplo anticipado de lo que sucederá en pocos meses, cuando en los distritos empiece a discutirse el armado de listas entre las diferentes corrientes internas que hoy integran el Frente de Todos.

Cabe recordar que, tras el salto a Nación por parte de Zabaleta, quien que tomó el control del distrito fue el entonces presidente del HCD, Damián Selci. El camporista debió meter mano en el gabinete luego de que Zabaleta se llevó a varios funcionarios a su experiencia nacional. Aunque, también, aprovechó la oportunidad para comenzar a moldear una candidatura a futuro a través de una gestión bien apuntada para su organización en la que, incluso, tomó la decisión de cambiarle el escudo al distrito.

Fue ese simbolismo una de los motivos que llevar a Zabaleta, quien seguía recorriendo el municipio durante el fin de semana, a retornar antes de lo que suponía. Y así en octubre pasado volvió a ocupar su despacho.

Con el regreso del mandamás también pegaron la vuelta los diversos funcionarios que había salida con él y, en consecuencia, los dirigentes del kirchnerismo que habían tomado el control de las diferentes áreas dieron un paso al costado.

Sin embargo, en diciembre pasado, Selci especuló con la intención de retomar su lugar en el HCD en un gesto de buena voluntad de parte del jefe comunal. Pero no se dio. Zabaleta, quien cuenta con cuatro concejales (contra ocho del kirchnerismo), acordó con Juntos y no dio quorum para el tratamiento del regreso.

De salida

Así las cosas a un mes de aquel intento, el intendente comunicó la salida de algunos funcionarios que habían llegado con Selci y otros que ya estaban desde el inicio de su gestión de 2019 y la consiguiente renuncia masiva de un grupo de compañeros.

“Zabaleta no tiene ni medio código. Quiere venderle a los medios que su pelea es con La Cámpora para intentar sacar un rédito político en un distrito del que casi se tiene que ir por la puerta de atrás después del papelón que hizo en 2017 con Randazzo, pero la pelea es con el peronismo”, le dice a Ámbito un dirigente justicialista que no comulga con el intendente.

Lo que está a la vista es que el jefe comunal pegó un volantazo, fiel a su pasión por los autos de carrera, para reposicionarse de cara a lo que será una largada en la que La Cámpora amenaza con poner sus propios pilotos para salir a competir.

En diálogo con este medio, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, quien mantiene un fuerte enfrentamiento con la organización liderada por Máximo Kirchner, aseguró que “a partir de ahora comienza un movimiento territorial donde La Cámpora va a querer avanzar sobre los territorios y replegarse sobre las legislaturas y los concejos deliberantes”.

El jefe comunal lleva adelante “el modelo Gray”, con el que deja en claro que “el que quiere un lugar en las listas se lo tiene que ganar con el trabajo y el reconocimiento del territorio. El que quiere un lugar por arriba, que presente lista y compita”.

La estrategia de La Orga es conseguir lugares fuertes en las listas para asegurarse el ingreso, algo que podría poner en riesgo las mayorías de los jefes comunales en los distritos.

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