Economía

Diego Peña: "La devaluación ayudó, pero hay que buscar productividad"

La multinacional canadiense que produce papas prefritas congeladas tiene su fábrica más grande en Balcarce. El CEO regional explica por qué abrirán otra planta en Brasil con inversión de u$s100 M.

McCain es una multinacional de origen canadiense que está en la Argentina desde hace 25 años. Tiene desde entonces una planta en Balcarce desde la cual abastece a varios países de la región. Pero esta fábrica perderá esa exclusividad a partir de 2021, cuando inaugure en Brasil una planta de última generación en cuya construcción invertirá u$s100 millones, según anunció ahora la compañía.

En una entrevista con Ámbito Financiero, el director general de Cono Sur de McCain en Argentina, Diego Peña, explicó las razones de esta decisión que sumará la planta número 54 de la multinacional con presencia en seis continentes.

Periodista: ¿Qué es hoy McCain en Argentina?

Diego Peña: McCain es una compañía que tiene presencia global y el mercado de América Latina es abastecido mayormente desde Argentina por nuestra fábrica en Balcarce. Desde 1995 en que se abrió la fábrica llevamos invertidos unos 250 millones de dólares aproximadamente. Y específicamente en los últimos 3 años invertimos unos 50 millones de dólares.

P.: ¿Y por qué desembarcan en Brasil ahora?

D.P.: El objetivo de tener esta fábrica en Brasil es sumar esfuerzos en lo que es nuestra presencia en América Latina. Brasil es el quinto mercado del mundo en papa prefrita congelada y en los próximos años va a estar en el tercer puesto. Por eso es fundamental poner un pie en ese mercado para nuestra estrategia en la región, con el objetivo de aumentar la capacidad de producción.

P.: ¿Y qué pasará con la planta de Balcarce?

D.P.: McCain está hace más de 25 años en Argentina, apuesta al país. En Balcarce tenemos más de 800 personas trabajando y también generamos indirectamente más de 3.000 puestos de trabajo. No es que vamos a dejar de producir en Argentina para hacerlo en Brasil, sino que vamos a sumar más producción en la región para atender el crecimiento de los mercados. La fábrica de Balcarce es la más grande que tenemos en la región y seguirá siendo así. Y continuará abasteciendo a Brasil también.

P.: Argentina tiene la fábrica más grande, pero el mercado más grande lo tiene Brasil.

D.P.: Para tener una idea de proporciones de ambos mercados hay que tener en cuenta que Brasil representa más de 450 mil toneladas de papas congeladas contra 75 mil toneladas de Argentina.

P.: ¿Balcarce va a exportarle menos a Brasil cuando esté funcionando la planta nueva?

D.P.: No. Dado el crecimiento del tamaño del mercado brasileño, la Argentina no va a dejar de exportar los volúmenes importantes que vende hoy a Brasil. De la fábrica de Balcarce, el 30% es para consumo doméstico, el 60% se exporta a Brasil y el otro 10% se divide entre el resto de los países de la región. Dado el tamaño de los mercados y los crecimientos que se vienen registrando, no podemos hoy en día abastecer a la región desde Balcarce. Por eso importamos productos terminados de McCain de otras latitudes, Europa o Estados Unidos, hacia Brasil y Chile. Con la nueva fábrica en Brasil dejaremos de tener esa necesidad de importar desde fuera de América Latina.

P.: ¿La proporción de sólo 30% para mercado local está influenciada por la coyuntura económica argentina?

D.P.: Es una proporción que ya venía predeterminada. El mercado en Brasil está creciendo fuertemente. Pero no es que pasamos de que Brasil era un 30 por ciento y ahora es el 60 por ciento. Ya venían estos niveles desde el inicio hace más de 20 años, con más crecimiento que Argentina, pero con una proporción que es lógica para nuestra inversión en Balcarce.

P.: ¿En qué magnitud afectó la crisis económica en producción y ventas en Argentina?

D.P.: Por supuesto que no somos ajenos al impacto que hubo en el consumo, mayormente en el último año móvil. Somos una compañía que más del 80% de nuestro negocio es el consumo fuera del hogar, o sea, atendemos a la gastronomía en general, a las cadenas de fast food, y sólo entre 15% y 20% es el mercado de consumo masivo, supermercados y canal minorista. Específicamente en retail al no ser la papa prefrita un producto de primera necesidad por supuesto que hemos sufrido la crisis. Y en el mercado fuera del hogar la gente también cuando tiene que elegir en qué consumir reduce las salidas fuera de casa. No somos ajenos a esos factores, pero seguimos apostando al país y creemos que la recuperación va a venir. Parte de la inversión de 50 millones de dólares en Balcarce en los últimos tres años fue para actualizar tecnología para el lanzamiento de nuevos productos.

P.: ¿Tuvieron que suspender temporariamente producción en alguna planta?

D.P.: No nos pasó eso, afortunadamente. Esto tiene que ver también con que somos una compañía diversificada y que 70% es exportación y 30% el mercado doméstico, y dentro de este mix pudimos mantener nuestra capacidad productiva y no sufrir los inconvenientes que tuvieron que sufrir otras compañías.

P.: ¿Significa que los favoreció la devaluación?

D.P.: No podemos negar que la devaluación del año pasado ayudó. Pero cuando uno mira la ecuación total de exportar desde la Argentina hay factores como la inflación, las retenciones, que también se suman a los costos. Por eso siempre es muy importante, independientemente de la devaluación, seguir trabajando en mejorar la productividad para que los factores externos nos impacten lo menos posible.

P.: ¿Qué nivel de aceptación tiene la papa congelada en el país?

D.P.: En Argentina todavía, tanto en el hogar como el fuera del hogar, la participación que tiene la papa congelada dentro del consumo de papas fritas no es más del 20% o 25%. Todavía la gente pela y corta papa natural. Por eso hay todavía un camino muy importante para crecer en el mercado en lo que nosotros llamamos el convertir del fresco al congelado. Y hacia eso apunta nuestra inversión en innovación. Por ejemplo, hace poco lanzamos un producto nuevo pensando en la modalidad del delivery, que crece cada vez más. Es una cobertura, una tempura a base de almidones naturales que es inocua e imperceptible pero que permite mantener el sabor, temperatura y crocancia por más de 20 minutos para que la papa llegue crocante a los consumidores. Lo hacemos pensando en cambiar los hábitos de consumo, lo que llamamos convertir del fresco al congelado.

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