P or si el lector lo ha olvidado, después de largo paréntesis, refresquemos aquella última rueda del miércoles pasado y donde el mercado accionario dio otra muestra de lenta erosión de su índice: quedando el Merval en «1.182» puntos. El volumen dentro de lo irrelevante, las dos fechas únicas de la semana acumulando negativo, y un deambular sin rumbo y con mucho desinterés de la demanda.
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La vuelta a la normalidad implicará remar duro para reconquistar aguas abiertas donde pueda soplar algún viento que le permita navegar como hasta no hace mucho tiempo. Lo que fuera casi una marcha lujosa, deberá ahora trocarse en trabajo y en hacer rendir un menguado capital de riesgo disponible. Súbitamente, la Bolsa fue dejada de lado como alternativa de gran expectativa y, gradualmente, perdió escalones. Por ahora, como filtrando picos de cotizaciones dentro de un movimiento ordenado.
Para lo que queda del mes, estas ruedas a iniciarse pueden significar la recuperación, o la derrota más notoria. El índice ya debe corregirse para volver al lugar donde supo estar muchas veces, con el riesgo de un derrape mayor: si los intentos se hacen sin asentar bien los pisos de cotizaciones. Habrá que brotar donde hay terreno firme, mientras prevalecen escarceos mínimos que van mellando la paciencia del vendedor. Se ajusta más el calificativo de tendencia « pesada», difícil de transar, pero puede estar a un paso de resultar en «floja».
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