La remonetización de la economía llegará recién cuando exista una demanda genuina de dinero, advirtieron meses atrás desde el Gobierno. El problema es que ese proceso está estrechamente ligado a variables que todavía no muestran una recuperación sostenida, como la actividad económica, el consumo y los salarios.
Actividad, consumo y salarios: los tres indicadores que monitorea la city y considera clave para remonetizar la economía
El proceso de remonetización avanza más lento de lo esperado: con la actividad, el consumo y los salarios aún débiles, la demanda de pesos sigue deprimida y obliga al BCRA a absorber liquidez ante las compras de dólares para reforzar reservas.
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La actividad, el consumo y salarios son factores que influye sobre la demanda de pesos
En paralelo, el Gobierno libera pesos para comprar dólares con el objetivo de acumular reservas y ya lleva adquisiciones por u$s1.157 millones en lo que va del año. Sin embargo, en un contexto de demanda monetaria deprimida, el Banco Central se ve obligado a absorber parte de esa liquidez para evitar presiones sobre el tipo de cambio.
“La actividad, el consumo privado y los salarios reales pujantes son otros factores que influyen sobre la demanda de pesos”, describió esta semana el Grupo SBS, al señalar que estos tres indicadores también serán clave para reconstruir la remonetización de la economía. En ese sentido, el informe se centra en describir el último dato del EMAE de noviembre, difundido por el INDEC, que cayó 0,3% en términos desestacionalizados. “Con un arrastre de apenas 0,1% dejado por este indicador, se requerirá de crecimiento genuino”, sentenció el documento.
“Damos por sentado que hidrocarburos, minería y agro contribuirán positivamente (aguardamos por más color sobre el impacto de las escasas precipitaciones sobre la cosecha, pero, de momento, el panorama luce positivo), mientras que el desafío pasa por los otros sectores, en especial aquellos trabajo-intensivos. En este sentido, el seguimiento de la actividad en el Congreso respecto a las Sesiones Extraordinarias, donde se tratará la reforma laboral, es clave para evaluar en qué medida podrá impulsar efectivamente la inversión y las contrataciones registradas”, amplió el mismo informe.
Por su parte, desde Adcap también hicieron esta semana mención a la actividad económica: “Como señalamos la semana pasada, los indicadores apuntan a una actividad estancada en el cuarto trimestre de 2025, y las señales tempranas para el primer trimestre de 2026 —provenientes tanto de la agricultura como de los indicadores adelantados de consumo e inversión— muestran un panorama similar”.
Salarios y consumo: las otras dos patas que no repuntan
Según un último informe de C-P, la política salarial enfrenta varios problemas en simultáneo. En primer lugar, remarcaron que a comienzos del año pasado la imposición de una pauta salarial demasiado exigente generó caídas reales significativas, que “forzaron renegociaciones con mayor nominalidad, desbordando la pauta oficial y reproduciendo una dinámica similar a la observada tras la salida del cepo”.
Como respuesta a eso, “la aceleración de las paritarias responde a la pérdida real acumulada, pero la elevada inflación mensual impide que esta corrección se traduzca en una recuperación del salario real, por lo que la tendencia al estancamiento persiste”. En tercer lugar, señalaron que el proceso de alargamiento de los contratos salariales avanza lentamente y con dificultades, dado que se mantienen negociaciones trimestrales o cuatrimestrales y la necesidad de revalidar la pauta de manera recurrente.
“La política salarial entró en un paréntesis: actualmente no existe una pauta clara, lo que se refleja en la creciente heterogeneidad de las negociaciones”, concluyeron.
El estancamiento de la actividad y de la recuperación de los salarios tuvo además otro correlato en este período: la caída del consumo y la suba del endeudamiento de las familias. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, la mora en las financiaciones a las familias alcanzó el 8,8% del total de la cartera, un aumento mensual que llevó el indicador a su nivel más alto desde 2010.
“Nos resulta relevante seguir monitoreando la dinámica que está experimentando la calidad de cartera del sistema financiero, que muestra un deterioro en el repago de los préstamos a las familias. Gran parte de esta merma en el estado de deudor se explica por los préstamos personales y las tarjetas de crédito”, aseguró Aurum Valores.
Esto se suma a los datos de la economía real y del consumo conocidos en los últimos días: una situación actual de ventas en supermercados que sigue mostrando mayor peso de evaluaciones negativas y un optimismo de cara al futuro que se retrajo tras fin de año, ampliaron desde el mismo informe.
Cabe resaltar que las ventas en supermercados registraron en noviembre su mayor caída mensual desde diciembre de 2023. De este modo, el consumo en estos establecimientos coquetea con mínimos de la serie, según informó el INDEC hace unos días.
Aurum retoma estos datos y los vincula, como se mencionó, con la actividad y el salario, y así lo describe: “La industria manufacturera mostró resultados menos favorables, aunque estables en el tiempo (sin variaciones de positivismo, pero tampoco de negativismo). El salario real del sector privado registrado sigue sin superar el nivel de 2023 y el EMAE mostró que el crecimiento podría deberse casi exclusivamente al arrastre de 2024”.




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