La actividad económica en general creció 1,9% en enero contra igual mes de 1999, aunque se registró una leve caída si se compara la producción con diciembre del año pasado. Los datos surgen del Indice General de Actividad (IGA) que elabora mensualmente el Centro de Estudios Económicos, dirigido por el economista Orlando Ferreres; sorpresivamente resultan más optimistas que los datos de producción industrial dados a conocer ayer por el Ministerio de Economía, donde se registra una caída interanual de 4,2% en la industria, si se compara enero contra igual mes de 2000.
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Según se desprende del IGA desagregado, la actividad industrial de enero creció 0,2% en términos interanuales, mientras que para el gobierno cayó 4,2%. El mes pasado, cuando se dieron a conocer los datos de diciembre, para curiosidad de todos, las estadísticas del gobierno indicaban un aumento mensual en la actividad industrial de 7,1% e interanual de 1,1%. Los datos oficiales de diciembre, que resultaron llamativos, contrastaron así con los privados (FIEL y UADE), que en cambio relevaron una caída mensual de 1,6% aproximadamente e interanual de 2,5% promedio.
En enero, entre los factores que impulsaron el incremento de la actividad económica general, se destacan la compraventa de inmuebles y una mayor actividad financiera. Los datos preliminares del IGA son, según el documento de Ferreres, «moderadamente positivos» y registran por segundo mes consecutivo variaciones positivas.
El aumento anual de 15% en las escrituraciones de inmuebles en Capital Federal y la expansión financiera que favoreció el crecimiento de las carteras bancarias constituyeron los motivos principales del incremento del IGA.
Sin embargo, la actividad financiera no es responsable absoluta de la suba, ya que sólo después de la obtención de la ayuda económica externa obtenida a mediados de diciembre del año pasado, se adoptaron las medidas fiscales que sostuvieron el incremento.
La mejora de las variables financieras posibilitaron el proceso de reducción del riesgopaís, recuperación de las reservas internacionales y depósitos, que permitieron una mejora en la confianza de los consumidores. Esos factores tuvieron entre sus consecuencias, la mejora en las actividades inmobiliarias durante enero de 2001, tras una fuerte retracción durante el año pasado.
Por su parte, el repunte de los sectores del comercio y la industria, y la disminución del ritmo de caída en la construcción contribuyeron a sustentar la suba. En ese sentido, la medición del Indice de Producción Industrial demostró que ese sector tuvo un crecimiento anual de 0,2 por ciento.
La suba se apoyó en la expansión del sector de agroquímicos y de las industrias metálicas básicas, que permitieron compensar el impacto negativo que generó la menor producción automotriz. Los servicios públicos registraron una desaceleración respecto de los últimos meses, y los datos correspondientes a electricidad, gas y agua presentaron una leve expansión de 2,5% anual.
Según el informe elaborado por la consultora de Orlando Ferreres, las mediciones del período marzo-abril serán las que demuestren si los efectos positivos de las mejoras develadas en el primer informe del año se trasladarán a otros sectores económicos.
Los conflictos políticos fueron calificados como «sumamente negativos» por los autores del informe, quienes sostienen que si se prolongan, podrían revertir la mejora de la confianza «tanto de inversores, como de consumidores».
Si esto sucede, algo probable en un año electoral, se podría prolongar la recuperación de la actividad, sostiene el informe.