El gobierno está negociando el desembolso de u$s 1.500 millones adicionales en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario. Ese monto lo aportarían el BID y el Banco Mundial a las pocas semanas de firmado el nuevo entendimiento, algo que se estima ocurrirá el 13 de enero. Los desembolsos tendrán como fin atender distintos programas sociales, pero en realidad el verdadero objetivo sería poner el país al día con los pagos que desde octubre no viene efectuando al BID ni al Banco Mundial. Pese a que ayer lo negó públicamente Roberto Lavagna, el gobierno se comprometió con el FMI a emitir un bono compulsivo para ahorristas cuando la Corte decida la redolarización de los depósitos.
El gobierno está negociando la obtención de entre 1.500 millones y 2.000 millones de dólares adicionales a desembolsar por el BID y Banco Mundial en el marco de un eventual acuerdo con el Fondo Monetario. Según fuentes cercanas a esas negociaciones, ese monto estaría destinado a diferentes programas, aunque, en realidad, el destino final es servir para poner al día los pagos que la Argentina tiene pendientes con esos organismos.
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Desde octubre, comenzó a funcionar el «relojito» con el Banco Mundial por el cual, al no pagar el país los u$s 800 millones de un vencimiento, con el correr de los meses, las sanciones se agravan (hoy, de hecho, rige la suspensión de desembolsos de préstamos ya aprobados). Lo mismo ocurre con el Banco Interamericano de Desarrollo desde hace una semana por un monto levemente superior.
Funcionarios de esos organismos aseveraron a este diario desde Washington que «los anuncios de esos programas y sus respectivos desembolsos se harán a las pocas semanas de haberse cerrado el acuerdo con el Fondo Monetario». En el interín, puede ocurrir que el gobierno use fondos propios -reservas del BCRA-para ponerse al día con el BID y el Banco Mundial, o bien, espere a recibir esos desembolsos para transferirlos inmediatamente nuevamente a esos organismos.
La estrategia del equipo económico apunta, a partir de la segunda semana de enero, a cerrar los puntos pendientes de acuerdo con el FMI. En esa línea, las diferencias fiscales existentes con el staff del organismo -se mantienen inflexibles en la meta anual de 2,5% de superávit pri-mario consolidado para Nación y provincias-se esperan rápidamente ver conciliadas, ya sea por subejecución de partidas o por un eventual aumento de la recaudación impositiva por encima de lo previsto inicialmente, algo que se espera que suceda ya en diciembre (lo que impulsaría a una decisión de Lavagna de mantener el IVA en 19% más allá del 18 de enero, cuando en teoría debería volver a su nivel de 21% original). En ese sentido, Roberto Lavagna ayer señaló que «cada vez son más los economistas que vaticinan que en 2003 la Argentina crecerá más de 3% que estimamos nosotros, lo que confirma que fuimos muy prudentes en las proyecciones».
Los contactos entre el equipo económico y los técnicos del FMI se restablecerán a partir del 6 de enero, cuando, tras un breve receso por vacaciones, ambas partes retornen a las negociaciones. Ya está claro que las dos partes están interesadas en que se cierren rápidamente las discusiones finales, ya que el Banco Mundial y, más que nada, el BID deberían ser recapitalizados nuevamente por los países desarrollados, por el impacto que tendría en su patrimonio el default de la Argentina.
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