El fin del conflicto de Aerolíneas Argentinas con dos de sus sindicatos propone al menos tres preguntas:
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• Qué pasará el día 91, o sea un día después de la tregua pactada entre las partes beligerantes; muchos creen que APTA y APLA renovarán sus embates, dado que su estrategia no es (ni era) la obtención de una mejora salarial sino el cambio de accionista, algo que dejaron en claro sus máximos dirigentes.
• En relación con esto, y en caso de que no consigan doblarle el brazo al actual grupo de control, ¿tendrán dentro del gobierno algún aliado que eche mano a la «apertura de los cielos», como método para degradar a Aerolíneas y obligar a sus dueños a venderla y/o abandonarla?
• ¿Qué será de Antonio Mata y Ricardo Cirielli, CEO de la empresa y subsecretario de Transporte Aerocomercial respectivamente? Ambos debieron correrse del centro de la escena para que se llegara a la solución provisoria que se firmó la mañana del viernes, después de una ardua negociación en la que incluso intervino el Presidente.
Según trascendió, Mata convocó el viernes a una reunión con los sindicatos « fieles» (los que no adhirieron a la estrategia de los otros dos); allí reveló que fue él quien sugirió a su socio viajar a Buenos Aires para negociar («Yo estoy para la guerra; tú debes hacer la paz», le habría dicho a su socio Gerardo Díaz, quien finalmente suscribió el pacto del viernes). Y de inmediato afirmó: «No me voy; me quedo en Buenos Aires a seguir manejando Aerolíneas». De hecho, una versión que no pudo ser confirmada indica que Mata se habría dirigido el mismo viernes a Aeroparque a agradecerle al grupo de técnicos y pilotos que continuaron trabajando durante la huelga.
• Horas contadas
En sentido inverso, fuentes del gobierno hicieron trascender durante el fin de semana (así lo reflejaron los editoriales del domingo) que «las horas de Cirielli en el gobierno están contadas». Sería una sorpresa: tal como viene reflejando este diario desde hace meses, resulta al menos extraño que un subsecretario esté enfrentado sin disimulo con el secretario de su área (en este caso el de Transporte, Ricardo Jaime) y aun así permanezca en su cargo.
Una cuarta pregunta se la formuló este diario a Ricardo Frecia, titular de AAA (auxiliares de a bordo), respecto de por qué no se habían sumado al paro. « Porque nosotros estamos para discutir con la empresa cómo trabajar menos y cobrar más, no para elegir al accionista de la compañía que nos emplea.»
Va de suyo que el sindicalista -cercano a la diputada Alicia Castro- piensa lo contrario de sus pares técnicos y pilotos.
En lo que hace a lo estrictamente operativo, la empresa ya logró normalizar cerca de 80% de las frecuencias.
Fuentes del aérea afirmaron que los planes de vuelo quedarán regularizados «entre hoy y mañana». En total se cancelaron más de 600 vuelos, afectando a unos 97.000 pasajeros.
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