Hoy a la mañana Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, los dos principales accionistas de Aerolíneas Argentinas, concurrirán a la Casa Rosada a prometerle a Néstor Kirchner traer más aviones y realizar fuertes inversiones que rondarían los u$s 600 millones, básicamente entre máquinas y repuestos.
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El anuncio se formalizará luego de la audiencia con el Presidente en una conferencia de prensa en la propia Casa de Gobierno. El plan de inversión que se revelará hoy tendrá el obvio propósito de tranquilizar al mercado y -en lo posible- a los pasajeros que vienen padeciendo demoras y cancelaciones en los vuelos de la línea de bandera.
Tal como se comentó hasta el hartazgo, los numerosos inconvenientes que están produciéndose obedecen al alto número de aeronaves de Aerolíneas que se encuentran en mantenimiento (hasta 25% de su flota, por momentos, más del doble de lo que indican los estándares internacionales).
Entre los anuncios de hoy se contaría, además, la total reconversión de la flota, que dejará de ser «mixta»: en un plazo máximo de tres años Aerolíneas sólo volará aviones de Airbus, dejando de lado sus Boeing. Esta determinación, desde ya, revierte la que se había tomado cuando Antonio Mata -hoy fuera de la empresa- comandaba los destinos de Aerolíneas. Los modelos B-737 y B-747 se venderán y/o devolverán a las locadoras, según sea el caso, y serán reemplazados por los modelos de Airbus equivalentes.
En la actualidad la compañía opera con varios Airbus 310 (cabotaje, regionales) y A-340 (de mayor autonomía que el B-747, y que se utiliza para el vuelo transpolar a Oceanía); hace algunos meses Marsans, la operadora turística de la que Díaz Ferrán y Pascual son dueños, cerró un acuerdo con Airbus para la compra de diez aeronaves A-320 y A-330, que se destinarían a reforzar la flota de Aerolíneas; seguramente estas máquinas estarán incluidas en los anuncios de hoy.
Incógnita
De todos modos, la gran incógnita es por estas horas si los empresarios españoles tocarán con el presidente el ríspido tema de los balances impugnados por el Estado, que tiene un representante en el directorio de la aérea. Esas impugnaciones, también como se dijo «ad náuseam», le impidieron a Aerolíneas, entre otras cosas, su salida a la Bolsa.
También hay otras cuestiones pendientes, como el envío al Congreso de una ley otorgando una serie de beneficios impositivos a las empresas aéreas, que estaban incluidas en el acuerdo que firmaron el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y los (entonces tres, incluyendo a Mata) accionistas de Aerolíneas en Madrid, en el marco de la visita presidencial a España. Estos temas no serían tópico de la reunión de hoy, concertada no para remover viejas querellas sino para festejar esta nueva infusión de fondos en Aerolíneas.
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