24 de julio 2001 - 00:00

Ahora, reforma estructural

Abel Viglione, economista de FIEL, traza un paralelismo entre un viaje en auto desde Jujuy hasta Santa Cruz, sin herramientas ni rueda de auxilio, y la situación que vive hoy la Argentina. Lo bueno es que aclara que se venía por un camino de cornisa a 100 km/h con el acelerador trabado y que las medidas aprobadas por Diputados lograron destrabarlo. Admite que hoy se está mejor, pero advierte por un viaje difícil.

PERIODISTA: Se aprobó un ajuste que tiene -yo lo pondría así- 60/70 por ciento en cabeza del sector privado con aumento o postergación de bajas de impuestos y restitución de aportes patronales y demás, y una porción menor, 30 por ciento, no sé si llega a 40, de recorte de gasto. ¿Sirve?

Abel Viglione
: Todo lo que lleve a equilibrar tus cuentas sirve. Quizá la sociedad está pidiendo 75 por ciento por el lado de baja de gastos y 25 por el lado de suba de impuestos. De hecho la sociedad argentina, desde mediados de 1996, está pagando nuevos impuestos y le ha bajado el ingreso disponible; entre ellos impuestos como los 10 centavos al gasoil en la época de Roque Fernández, en las tasas de Ganancias que fue de 33 por ciento, después 35 de renta en Ganancia Mínima Presunta, impuesto sobre intereses, generalización del IVA sobre distintos bienes, algunos a mitad de tasa. Entonces hubo una reducción importante en el ingreso disponible. Hoy la parte que han aprobado los diputados el viernes pasado es una parte con impuestos. Ahora también es cierto que no se podía pedir que se devolvieran los anticipos de Ganancias, las retenciones de Ganancias o que bajara el precio de las naftas si se está haciendo un recorte de salarios y de jubilaciones, no hubiera sido muy equitativo. Así que todo lo que sea hacer recursos o bajar gastos para equilibrar el déficit es muy importante.

P.: ¿No sigue faltando un programa más global, aplicado todo al mismo tiempo, en vez de estar emparchando cada 15 días?


A.V.:
Creo que se cambió de idea de programas de políticas proactivas, de competitividad, se perdió mucho tiempo entre marzo y hace 10 días, nueve días. Hoy se fue a un programa en el que nadie me presta nada, entonces voy a igualar las cuentas. El programa es muy desordenado, esto es como pasar la guadaña, cuando se corta el pasto, a tal altura y va parejo para todos. Lo lógico, y se habló con las autoridades del Ministerio de Economía y con el secretario de Hacienda y su gente, es implementar un programa de reforma estructural, cortar donde se corta más ordenadamente.

P.: Se esperan días un poco más alentadores en los mercados?


A.V.:
A mí no me preocupa mucho cómo están andando los bonos y las acciones. Mi impresión es otra, mi impresión es que se estaba viniendo de Jujuy a Salta por el camino de cornisa y con el acelerador trabado en 100 kilómetros en un camino de precipicios. El viernes con lo que aprobaron los diputados se destrabó el acelerador. O sea, se puede llegar ahora a Salta tranquilamente. Mi argumento es que todavía hay que llegar a Santa Cruz por la Ruta 40 y se viaja solo; entonces creo que no sólo pasa por el camino de la cornisa en el cual se podía desbarrancar sino que queda, por lo menos, un viaje de seis meses absolutamente sin que nadie apoye y va en un auto en el cual no hay caja de herramientas ni auxilio. O sea, totalmente liberado a la suerte. Entonces, si esto se da y se llega a Santa Cruz, es muy probable que este país se dé vuelta y sea otro país. Ahora, durante seis meses vamos a transitar solos; si en el tránsito vamos bien, probablemente el precio de los activos, bonos, acciones, casas, autos, esté subiendo durante ese período pero también es cierto que no es un camino fácil.

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