20 de diciembre 2001 - 00:00

Alarma en casas matrices de empresas privatizadas

Hasta ayer las empresas privatizadas de servicios públicos estaban más preocupadas sobre cómo responder a las insistentes preguntas de sus casas matrices que por tomar medidas de seguridad extraordinarias frente a los saqueos a supermercados.

Desde los Estados Unido, Inglaterra, Italia, Francia y sobre todo desde España hubo reiteradas llamadas a las filiales argentinas para conocer el alcance del problema y las salidas que podría haber a la crisis económica y social.


Llamativamente, en varias empresas privatizadas se advirtió la creencia de que los saqueos estaban manejados políticamente, aunque montados sobre una fuerte irritación de los sectores bajos y medios de la población. En algunas compañías llegó a decirse y a transmitirse al exterior que, detrás del estallido social, si bien había razones económicas objetivas, se notaba por lo menos alguna señal del gobernador Carlos Ruckauf, y que éste aparecía vinculado en tal actitud al intendente de San Miguel, Aldo Rico.

Las respuestas no disiparon las preocupaciones de las empresas extranjeras que operan en la Argentina, las que se anticipa tomarían en las próximas horas nuevas previsiones ante la crisis local, especialmente por devaluación, caída de la demanda, y aumento de la morosidad e incobrabilidad
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Sin embargo, la alarma no llegó al temor por las instalaciones en la Argentina. Las guardias de seguridad se habrían reforzado discretamente en algunos puntos clave como las refinerías de petróleo, las oficinas comerciales de algunas empresas de servicios cerraron antes de hora, sobre todo en las zonas más conflictivas del Gran Buenos Aires, pero no se tomaron prevenciones extraordinarias.

Incluso, CAMESA, la empresa controlada por la Secretaría de Energía para manejar el despacho eléctrico al sistema interconectado nacional, no dictó hasta última hora de anoche medidas de emergencia ante la posibilidad de atentados, aun cuando, en momentos de tranquilidad social, se registraron actos de sabotaje contra las torres de transmisión de la empresa Transener que trae la electricidad desde el Comahue.

En apariencia, para el gobierno y las compañías privatizadas, los focos de tensión se centrarán en los supermercados y comercios. Por eso la preocupación pasa por lo que vendrá después de esto, cómo actuará el gobierno para contener sin desatar una represión que no sería bien vista en el exterior, y que podría generar atentados más generalizados y, sobre todo, cómo se verá afectado el negocio en la Argentina
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