Por la suba de los alquileres, el 73% de los jóvenes se mudaría a un piso compartido

Economía

Según un reciente informe de Zonaprop, cada vez más los jóvenes eligen compartir vivienda con un compañero de piso o de cuarto lo que coloquialmente se llama "roommate". Aquella persona con la cual compartir el día a día puede ser un amigo o una amiga o simplemente una persona conocida. Cómo afecta la suba de precios.

Según un reciente informe de Zonaprop, cada vez más los jóvenes eligen compartir vivienda con un compañero de piso o de cuarto lo que coloquialmente se llama "roommate". Aquella persona con la cual compartir el día a día puede ser un amigo o una amiga o simplemente una persona conocida.

La dinámica de compartir piso es una tendencia por necesidad que se extiende a lo largo de los continentes. Lo cierto es que se establece como una alternativa cuando los jóvenes se mudan de una ciudad a otra o por ejemplo cuando comienzan la vida universitaria lejos de sus familias y deben independizarse. En ese caso, los compañeros se consolidan como un apoyo no sólo económico, sino también como un sostén emocional.

Ahora bien, el punto clave de la cuestión es con quién se comparte el hogar. El relevamiento informa que un 33% de los jóvenes lo haría solamente con un conocido, mientras que un 6% implementaría el cambio con un desconocido y el resto aclara que depende de la situación (61%).

El aumento del costo para acceder a una vivienda y las nuevas formas de vincularse son algunos de los factores que inciden en esta dinámica de convivencia. Actualmente, los alquileres llevan acumulada una suba del 14% por encima de la inflación y un departamento de dos ambientes y 50 metros cuadrados se ubica en los $53.400 por mes.

Particularmente, en países como Estados Unidos y España vivir con un roommate es una característica común a la hora de buscar un hogar. En Norteamérica es una realidad que continúa en crecimiento, según datos del Censo de EE.UU, un 25% de los estadounidenses entre 18 y 34 años vivían con compañeros de cuarto. Pese a que muchos lo definen como “un mal necesario” ante la situación del mercado locativo y las posibilidades en términos de salario de la población económicamente activa alrededor del mundo, compartir piso se convirtió en una experiencia.

En Argentina, la principal razón que destacan los usuarios para convivir con un roommate es el beneficio económico que surge como posibilidad de dividir gastos (71,53%). Luego le siguen circunstancias particulares como una alternativa tras una separación reciente (6,36%), como forma de independizarse (6,07%) o porque se mudaron de zona de residencia (2,74%).

Julieta tiene 22 y su roommate era su compañera de trabajo. “Empecé con el plan de independizarme y tuve la oportunidad de conseguir un excelente departamento y comencé a ver mis opciones, mi compañera semanas antes me había comentado que aunque quería vivir sola se le hacía imposible encontrar un lugar adecuado, en ese momento ni siquiera pensé en la posibilidad de hacerlo yo”.

Al igual que la respuesta predominante de la encuesta, la principal razón para compartir un departamento fue la de poder dividir gastos. Según relata, un departamento de dos ambientes ubicado en Almagro y su trabajo part-time no eran puntos compatibles, entonces optó por compartir gastos. “Yo trabajaba por las tardes y estudiaba por las mañanas solo estaba por las noches y como ella trabajaba por las noches era la opción perfecta para empezar una mini convivencia en los findes o días de franco”, comenta.

A pesar de que muchos tomaron este desafío, el 57% de los argentinos se arrepiente de la decisión tomada. Es que los roces se pueden acentuar si no fue buena la elección del compañero o si las principales tareas no están distribuidas de la mejor manera. Julieta por ejemplo, solo encuentra como punto negativo la dinámica de vida que llevaba cada una, a pesar de que pautaron reglas de convivencia, la forma distinta de hacer las cosas podía llevar a conflictos. Sin embargo, actualmente convive con otra amiga de quien destaca que comparten las mismas ideas de autonomía.

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¿Convivir con un roommate en Latinoamérica?

En otros países de Latinoamérica, la tendencia no está instalada. En Brasil (81,75%), Ecuador (66,67%), Panamá (57,33%) y Perú (70,2%) coinciden que no vivirían en un piso compartido. A diferencia de ello, en México el 72,8% opina que lo elegiría por razones económicas. De hecho, Eri, que actualmente tiene 47 años, comentó a Zonaprop que en su juventud convivió allí con una completa desconocida que conoció en las calles de Playa del Carmen y donde el único punto en común era ser de Argentina. “Era usual en lugares como Playa del Carmen, ahora que lo pienso con distancia me parece una locura”, reflexiona.

En su caso, explica que la división de tareas fue un punto de inflexión, pero que aún así lograron organizarse. De todos modos, dice que no elegiría de nuevo este tipo de convivencia a pesar de que en aquel momento fue la mejor opción.

¿Cuáles son las claves para encontrar tu compañero de piso ideal?

Según los usuarios, establecer criterios comunes de convivencia, respetar los horarios y la privacidad, el mantenimiento de la limpieza, la buena comunicación, la distribución de los gastos y la paciencia son algunos de los puntos más importantes. Hay quienes incluso, sugieren hacer una “entrevista” en la que se pueda dar un diálogo fluido sobre las preferencias de cada persona a la hora de convivir. Es importante saber que, si bien se puede conseguir un roommate en internet, la mayoría prefiere que sea a través de un conocido.

Sea cual sea el origen, convivir con un ajeno a la familia de cada uno puede ser una aventura. “Creo que vivir con alguien extraño a tu familia en el que se ayudan mutuamente y viven más o menos las mismas cuestiones de tu edad es una experiencia única que aporta bastante a la vida de ambas partes”, afirma Julieta.

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