Si se desea encontrarle un flanco positivo al nuevamente opaco desarrollo de la víspera, éste podría ser que la rueda de ayer consiguió afirmar lo hecho en la anterior. No mucho más que eso, por cuanto después de efectuar recuento de indicadores el operador halló que se había quedado el Merval en marcas de cierre previo. Y que el volumen, necesitado de otra ampliación, en realidad amainó su intensidad y apenas si pudo sostener un ritmo de asimilación como para no dejar oferta agrediendo a los precios. Esto, claro, en lo que hace al término global (aunque hubo casos particulares, con subas de hasta 7% y bajas de más de 4%). El indicador ponderado intentó otra disparada, su máxima anotación arribó a los 1.638 puntos. Hubo mínimo de 1.624 y una clausura de 1.627: lo que arrojó apenas 0,10% de diferencia positiva, sobre el martes.
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Con escenario de órdenes que tendió a encalmarse, el volumen anterior -$ 81 millones en acciones- retrocedió a los $ 73 millones solamente. Franja perdida que puede atribuirse a una resta compradora, aunque acompañada por elasticidad de oferta que se acomodó al ritmo más humilde. Curiosamente, el mercado global se encogió más que las acciones. Porque ayer la participación subió a cerca de 10%, a pesar del menor volumen accionario. Lejos de Dow y Bovespa, Buenos Aires durmió su siesta.
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