San Pablo (ANSA, AFP) - El economista brasileño Edmar Bacha, uno de los «padres» del plan real y titular de la Asociación Nacional de Bancos de Inversión (ANBID), señaló ayer que el plan económico que diseña el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá «puede dar resultado si es implementado en forma criteriosa».
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«Rodríguez Saá tiene un mandato presidencial de dos meses, pero claramente quiere quedarse dos años. Si continúa con el ritmo frenético de sus primeros días, será imbatible cuando lleguen las elecciones de marzo», afirmó Bacha.
Bacha, una de las voces más influyentes en la economía brasileña, señaló que el presidente «postula tres acciones iniciales: la moratoria de la deuda externa, la introducción de una tercera moneda y la creación de un millón de empleos temporarios».
«La moratoria rompe el estrangulamiento externo, por los menos temporariamente. La tercera moneda, fluctuante e inicialmente inconvertible, permite reactivar la economía (a través, por ejemplo, de la creación de hasta un millón de nuevos empleos temporarios) sin romper la paridad entre peso y dólar», señaló Bacha en una columna en el diario «O Estado de Sao Paulo». De todas formas, Bacha alertó que «son muchos los riesgos: el más importante en este momento es la unidad de los peronistas. El segundo riesgo es que el bienvenido keynesianismo de reactivación de la demanda interna se transfigure en un populismo tradicional de elevación de los costos internos, como fue sugerido por la propuesta de duplicación del valor del salario mínimo».
• Sustitución difícil
Bacha es un economista muy consultado por el presidente Fernando Henrique Cardoso, con quien diseñó el plan real, el programa económico todavía vigente lanzado en julio de 1994. El economista advirtió también que, «ultrapasados esos dos riesgos, emerge la difícil tarea de sustituir el peso dolarizado por el argentino fluctuante, sin provocar una corrida bancaria ni una crisis financiera, ni un proceso hiperinflacionario». De acuerdo con Bacha, «todo este proceso sería, obviamente, más fácil, si hubiera apoyo de los organismos financieros internacionales, particularmente el Fondo Monetario Internacional».
«Pero, en lo inmediato, lo importante es promover una reforma monetaria reactivadora de la economía que cuente con una amplio sustento político interno», afirmó. Otros analistas brasileños coincidieron en que los candidatos presidenciales para las elecciones del año 2002, entre los que se destacan Lula Da Silva y Roseana Sarney, deben aprender lecciones del derrumbe argentino y no recostarse sobre la aparente inmunidad evidenciada en los mercados, que no se inmutaron con la declaración de moratoria argentina.
Para el especialista en finanzas públicas Fabio Giambiagi, las principales lecciones para ese futuro gobierno son la necesidad de una base política sólida que apoye su política económica y garantice la gobernabilidad, cumplir los compromisos económicos, evitar errores iniciales, no dejar duda de que serán cumplidos los compromisos de deuda y asumir los costos políticos de ciertas medidas necesarias, según escribió en el diario económico «Valor».
«La implosión argentina puede cambiar la agenda política brasileña para el año 2002», concluía el editor del diario «Gazeta Mercantil», Paulo S'Arezzo.
Opinó que mientras la economía brasileña tuvo «un año para adaptarse al efecto 'tango'» y consiguió mantener bajo control los indicadores económicos, ahora son los políticos los que deben «tejer un blindaje verde-amarillo para garantizar la gobernabilidad» futura.
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