21 de septiembre 2004 - 00:00

Ante la ONU reclamo contra subsidios

Nueva York (Télam, enviado especial) - Los países del Primer Mundo deberían promover el desarrollo « allí donde están las economías menos desarrolladas y más inequitativas si quieren tener un mundo más seguro», afirmó ayer aquí Néstor Kirchner, que cuestionó severamente los subsidios agrícolas y se pronunció por un «tratamiento realista» de la deuda externa.

El Presidente utilizó los poco más de 2 minutos de su discurso ante la Cumbre Mundial contra el Hambre y la Pobreza para reclamar con firmeza un cambio en el rol de las naciones desarrolladas y subrayar que «no existe sistema político ni plan económico que pueda tener sustentabilidad mientras subsistan los niveles acuciantes de pobreza».

El mandatario argentino fue el quinto orador de la cumbre que organizó Luiz Inácio Lula da Silva y que se llevó a cabo en la misma sede de la ONU, oportunidad en la que llamó a «eliminar hipocresías e impedir que los acontecimientos sigan el actual rumbo perverso».

• Compromiso

Kirchner expresó el «más firme compromiso» del Ejecutivo argentino en la lucha contra el hambre, tarea que consideró « parte de un esfuerzo multilateral y sistemático, orientado a ubicar el desarrollo sustentable en el centro de la agenda global».

«Quienes hoy tienen hambre y pobreza no necesitan más diagnósticos; exigen acción. El hambre no reconoce ni respeta fronteras, religiones ni etnias», insistió el mandatario, que afirmó que el mundo « tiene sobrados recursos para saciar el hambre».

Reseñó que las naciones desarrolladas gastan en subsidios a su producción 300 mil millones de dólares al año, una cifra que «
supera en 6 veces la ayuda directa que destinan a países pobres», y se quejó de que estos últimos « pierden casi 40 mil millones al año por el proteccionismo agrícola de los países industrializados».

Ya con el primer aviso de que su tiempo terminaba,
Kirchner instó a un cambio en el rol de las potencias, «si quieren tener un país más seguro», y señaló que la pobreza « no es sólo negativa desde el punto de vista moral o de filosofía, sino también desde un punto de vista puramente económico».

Finalmente, el jefe del Estado evaluó que existen «
evidencias empíricas del fracaso de la teoría del derrame que indica que por sí solo el mercado reduce los niveles de pobreza» y reclamó al sistema internacional que propicie «un esquema de comercio más equilibrado y más justo», además de « un tratamiento realista de la deuda externa que no comprometa el crecimiento económico de los países endeudados».

• Discurso acotado

El discurso de Kirchner distribuido a la prensa era más extenso que el que finalmente logró pronunciar, apurado por los tiempos de la cumbre. En esa versión que el Presidente no leyó ante el foro, además, se quejó de que en los '90, « el pensamiento dominante desvinculó la gestión macroeconómica del desarrollo de la sociedad».

Juzgó también «
relevantes» los debates en marcha con los organismos multilaterales de crédito « sobre la necesidad de reformar la contabilidad fiscal para considerar los gastos en infraestructura como una inversión».

El texto del discurso, celosamente guardado en la delegación nacional, fue terminado de pulir en la noche del domingo por el propio mandatario, Rafael Bielsa, la senadora Cristina Fernández y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini.
No sirvió de mucho porque el Presidente dijo no haber tenido tiempo de exponer algunos de los párrafos más elaborados.

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