18 de enero 2001 - 00:00

Anuncian hoy el plan de obras por $ 925 millones

Entre los temas que Fernando de la Rúa buscará acelerar hoy en su reunión de gabinete el plan de infraestructura, ya todo un clásico dentro de los proyectos presidenciales demorados aunque hayan sido considerados fundamentales y divisorios de aguas por la Alianza. Este proyecto, que prácticamente tiene tantos días de tardanza como jornadas de gestión tiene el gobierno, asegura casi $ 925 millones en inversiones en obras públicas entre enero y abril de este año en licitaciones a realizar. Esencialmente las obras se concretan en rutas y proyectos hídricos en todo el país, por lo menos en una primera etapa. Esto se aseguraría además al equipo económico y sólo por la comparación anual, un aumento en el índice de producción industrial de 2001 de 1,5 de punto porcentual. Además habría que calcular otro tramo de obras públicas por más de 1.500 millones de dólares que el gobierno también tiene en carpeta, muchos de los cuales contarían con financiamiento asegurado desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Este plan de obras públicas fue impulsado en su momento por el fallido Ministerio de Infraestructura que dirigió Nicolás Gallo y que tiene el copyright del proyecto global. Luego, con los cambios de gabinete del 5 de octubre el amigo personal de Fernando de la Rúa fue «renunciado» y el plan quedó en manos del Ministerio de Economía de José Luis Machinea. Paralelamente el texto del proyecto de ley dormía en algún cajón entre la Cámara de Diputados (que lo aprobó en mayo del año pasado) y del Senado (que nunca lo aprobó). Hacia setiembre, octubre y noviembre la recesión tocó su punto máximo, el gobierno negoció el blindaje y decidió darle un nuevo impulso al plan de obras públicas como medida fundamental para potenciar la salida de la recesión.

En la primera quincena de diciembre, con el blindaje asegurado, De la Rúa negoció con los gobernadores provinciales (tan interesados en este programa como el propio Ejecutivo) la sanción del plan por decreto de necesidad y urgencia si el Senado no lo aprobaba antes de fin de año.

La Cámara alta no le dio el gusto ni a De la Rúa ni a los gobernadores (ni siquiera trató el proyecto) y el Presidente cumplió con su promesa y el plan de obras públicas apareció por decreto el 29 de diciembre pasado.

Sin Nicolás Gallo en el gobierno, el encargado de explicar las bondades del plan de infraestructura, además de llevarlo adelante y acelerar las licitaciones sin perder de vista la transparencia de los proyectos, será el secretario de Obras Públicas, Aníbal Rothamel.

Desde el equipo económico de José Luis Machinea este plan tiene ahora la importancia estratégica de que carecía para el Palacio de Hacienda a principio de año. A comienzos de la gestión de De la Rúa, Machinea consideraba que avanzar en esta serie de obras públicas significaba una violación a la intención de instalar una gestión definitivamente fiscalista y hacer olvidar cualquier resabio de impulsor de políticas públicas por parte de Economía.

Incluso la salida de Gallo tuvo que ver con esta visión y la intención de otorgarle más poder a Hacienda.

Ahora, el ministro de Economía quiere dar una imagen de principal gestor de la reactivación económica y de impulsor de la obra pública como uno de los motor del esperado y demorado crecimiento para 2001
.

Machinea ya tiene una foto con el fondo de las plantas petroquímicas de Bahía Blanca que le impulsarán la producción hacia arriba este año.

Ahora, desde Hacienda se esperan nuevas fotos con las primeras asfaltadoras concretando cualquiera de las rutas sobre las que se basa el plan de obras públicas.

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