30 de septiembre 2002 - 00:00

Argentina logra nuevos apoyos de los europeos

Washington (especial) - Rodrigo Rato, el ministro de Economía de España, dio ayer un impulso necesario para destrabar el acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que parece bien encaminado.

El funcionario, que además es vicepresidente segundo del gobierno español, dijo: «Veo con optimismo la creciente estabilidad de los últimos meses de la Argentina, que se verá muy reforzada en cuanto se alcance un acuerdo con el FMI».

La reivindicación del comportamiento de la economía en los últimos meses aparece ahora como la excusa ideal para negociar un acuerdo de corto plazo.

España es uno de los principales inversores en la Argentina, y bancos, empresas de energía y de telecomunicaciones hispanas han sido empujados al default ya que no han pagado sus deudas externas en dólares, después del «corralito» y la pesificación de las tarifas. Hasta no hace mucho, los españoles eran uno de los grandes obstáculos para lograr el acuerdo con el FMI, ya que presionaban para que se renegocien las tarifas y se les dé seguridad jurídica a sus empresas.

•Avances

El ministro de Finanzas de Francia, Francis Mer, se sumó a los funcionarios que ven en la Argentina un país más calmado. Después de reunirse ayer con Roberto Lavagna, aseguró a la agencia «Reuters» que «hay una voluntad de la Argentina de evitar una implosión».

Mer, obviamente, habló con su colega argentino sobre las empresas francesas radicadas en la Argentina: France Telecom y Carrefour, entre otras. Definió esta conversación como «alentadora» y agregó que «las cosas están avanzando, están mejorando».

Pero fue el ministro español el que más se explayó ayer sobre la Argentina y la región. Estas fueron las declaraciones más importantes de
Rodrigo Rato en su exposición de ayer en Washington en la 57ª Asamblea del FMI y el Banco Mundial.

Se va a superar la crisis de confianza de los mercados brasileños. Brasil ha mantenido en los últimos años, unos fundamentos económicos sólidos y en cuanto se restablezca un clima de normalidad entre los inversores, la sostenibilidad de su deuda pública y externa estará garantizada y se reactivará el crecimiento.

• La región necesita más que nunca políticas macroeconómicas responsables, aplicar políticas de buen gobierno y oportunidades sociales.

Es necesario mantener un marco jurídico adecuado, que ayude a restaurar la confianza de los inversores y recuperar una senda de crecimiento sostenido.

• Las condiciones económicas y financieras de buena parte de América latina han empeorado en los últimos meses y en algunos casos se aprecian algunos elementos de sobrerreacción y contagio.

En la Argentina, el costo social de la crisis se agudiza y el desempleo y la pobreza se han disparado.

• En Uruguay, la asistencia multilateral ayudará a mitigar notablemente el impacto negativo del contagio.

El FMI debe mejorar su contenido técnico y aumentar su transparencia.

• Es necesario establecer con rigor los criterios de acceso excepcional a los recursos del Fondo, pero mantener la flexibilidad en los casos en que esté justificado, incluyendo tanto a aquellos países que puedan ser fuente de contagio como a aquellos que sean víctimas.

Las experiencias más recientes hacen preciso valorar cuidadosamente si el FMI requiere más recursos para seguir cumpliendo sus funciones de manera eficaz.

• La próxima revisión de cuotas es una buena ocasión para conseguir que la representación de cada país se aproxime a su actual posición relativa en la economía mundial.

•Ayuda

De la crisis latinoamericana también se ocupó ayer en su exposición el ministro de Economía de Dinamarca, Thor Ped ersen, que dijo que se dan las circunstancias para un positivo esfuerzo del FMI para ayudar a los países de la región a dejar atrás la crisis.

El Grupo de los Siete países más industrializados del mundo (G-7)
dio la bienvenida a «la continuidad de los compromisos de Brasil con políticas sanas» y expresó su apoyo a la Argentina, «a través del FMI, en el contexto de un programa sostenible».

Por su parte, el ministro de Economía
Roberto Lavagna confirmó ayer que quiere un acuerdo con el FMI hasta fin de 2003 que no condicione al próximo gobierno.

El sábado, el negociador del FMI con la Argentina
Anoop Singh habló de un «acuerdo vigoroso» con la Argentina que será de transición. Singh añadió que después «espero que haya un programa sucesor de dos o tres años en el cual se puedan realizar las reformas estructurales y restablecer el crecimiento».

Para la Argentina es clave cerrar pronto el acuerdo porque tiene que postergar vencimientos de la deuda con el FMI, el Banco Mundial y el BID, ya que de lo contrario entra en default o consume todas las reservas para no quedar afuera del sistema. Hasta marzo los vencimientos suman u$s 6.500 millones.

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