5 de mayo 2014 - 09:42

Argentina y Brasil: comercio e intereses

Argentina y Brasil: comercio e intereses
Por Santiago Fraschina y Gustavo Smith*.-

Las relaciones comerciales entre Argentina y Brasil atravesaron durante muchos años momentos tensos aun cuando el flujo comercial fuera creciente. Desde 1995, y a medida que el Mercosur se profundizó, el intercambio entre ambas economías fue cada vez mayor, alcanzando en 2013 un total de casi 35 mil millones de dólares. Argentina y Brasil no sólo constituyen los pilares políticos y económicos del MERCOSUR, sino que han mantenido en todos estos años una posición común frente a temas de interés multilateral, como la manera de enfrentar la crisis global; la soberanía de los países para reestructurar sus deudas y hacer frente a la presión extorsiva de fondos de inversión, y el rol de los emergentes en un mundo cambiante y en crecimiento, entre otras cuestiones.

Argentina encuentra en Brasil su principal socio comercial, a quien destina alrededor del 20% del total de sus exportaciones, superando incluso al conjunto de los países de la Unión Europea. A su vez, gran parte de la exportación de bienes industriales con valor agregado se dirige al país vecino. El caso de Brasil es muy similar. Con una economía en un proceso de reprimarización, Brasil encuentra en el mercado argentino el lugar adonde se dirigen también buena parte de sus exportaciones industriales. Y en este intercambio la cuestión automotriz se vuelve esencial.

Desde hace unos años, la búsqueda de un convenio para esta industria se volvió una cuestión central en lo que respecta a la necesidad de alcanzar un equilibrio en el intercambio. En este sentido, cabe decir que nuestro país tuvo superávit por la venta de autos terminados de 389 millones de dólares el año anterior pero que, a su vez, no logró compensar el déficit de 2.767 millones de dólares que hubo en el comercio de autopartes. Es decir, la buena noticia que significa el boom automotor en el país tiene su contracara en el desbalance que genera a la hora de las importaciones de autopartes para la producción de esos vehículos, que provienen en su mayoría de Brasil. Por esta razón, los funcionaros de las áreas económicas de ambos países vienen manteniendo reuniones regulares para ver de qué manera pueden equilibrar un comercio que resulta favorable desde hace algunos años al país vecino.

En concreto, el gobierno argentino negocia para que las empresas automotrices utilicen más autopartes nacionales, ya que es este rubro el que explica el 60 por ciento del déficit que la Argentina mantiene con el país vecino. Por su parte, Brasil reclama liberar una mayor cantidad de productos para su comercialización en el país que se encuentran actualmente trabados. En reuniones recientes las automotrices brasileñas se comprometieron a comprar más autopartes argentinas como forma de equilibrar el comercio entre ambas naciones.

Pero la cuestión automotriz es sólo una parte de la extensa relación comercial con Brasil. En este sentido, en diciembre pasado, la ministra de Industria argentina Débora Giorgi entregó a su par brasileño, Fernando Pimentel, un listado de 436 posiciones arancelarias de manufacturas de origen industrial que Brasil importa del mundo por un total de 37.000 millones de dólares, de los que solo 6.100 millones son de Argentina, de donde surge la posibilidad de sustituir 31.000 millones.

La negociación, pues, no es sencilla. Brasil estaría en condiciones de comprar más en la Argentina, lo que generaría un mayor nivel de empleo en el país. A cambio solicitan el compromiso del gobierno argentino para liberar la entrada de más productos al mercado nacional, lo que indirectamente aumentaría el déficit de la balanza comercial de la Argentina en relación a Brasil, que el Gobierno Nacional intenta impedir.

En este contexto, donde cada país negocia en función de su interés nacional, el intercambio comercial se encuentra en una fase de desaceleración. En marzo, según el Ministerio de Industria, Desarrollo y Comercio Exterior de Brasil, las exportaciones argentinas hacia ese país sumaron 1.218 millones de dólares, un 16,8% menos que en el mismo mes de 2013. El informe indica que, entre los productos que explican esa baja, están justamente los automóviles y las autopartes.

Por eso los desafíos, más allá de la negociación puntual de las autopartes automotrices, vienen por el lado de poder congeniar ambos intereses en un marco de construcción regional común y, en especial, en un contexto internacional que presiona para que ambas economías aprovechen sus ventajas comparativas en cuanto a la producción primaria y dejen de lado su producción con valor agregado.

La intención de los dos países por agregar valor a sus exportaciones y las políticas públicas implementadas en este sentido aparecen a ambos lados de la frontera. Por ejemplo, en la cuestión industrial Brasil se focalizó en medidas de largo plazo a partir de la elaboración de planes de desarrollo, de atracción de inversiones y en generar instrumentos que mantengan el dinamismo del mercado interno y la producción. Por su parte, Argentina recurrió a políticas similares para proteger y estimular su producción como los créditos del Bicentenario o el Plan 2020.

*Integrantes del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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