4 de abril 2003 - 00:00

ARI y Kirchner evitaron debate

Los economistas de Néstor Kirchner y Elisa Carrió eludieron presentarse ayer en el 40º aniversario de FIEL. Pese a que la convocatoria realizada por los organizadores fue muy amplia -hubo expositores de todos los matices y escuelas desde el CEMA, Di Tella y hasta la CEPAL-no asistieron los referentes de esos candidatos al momento de analizar las propuestas económicas de los partidos políticos.

Sí estuvieron presentes economistas de los equipos de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y obviamente de Ricardo López Murphy: se trató de Pablo Rojo, Pablo Challú y Manuel Solanet respectivamente. Los tres coincidieron en que el tipo de cambio debe ser flotante, que debe impulsarse una reforma impositiva con una mayor responsabilidad de las provincias a la hora de recaudar y en que se debe pagar la deuda pero con plazos más largos y una rebaja en los intereses.

Rojo insistió en que propondrá una rebaja en la presión sobre los costos laborales, a partir de la eliminación de aportes patronales con la condición de que ese dinero vaya a los salarios y que las renegociaciones de las tarifas de los servicios públicos se harán paralelamente a la implementación de esta medida.

Solanet -actuaba de local en el aniversario de FIEL-destacó que «el ministro actual tiene la ventaja de saber la fecha cierta en que le traspasará el problema a otro. Es un gerente que maneja la situación mientras los tiempos le den».
Agregó que se impulsará un sistema de flotación de la moneda actuando el BCRA únicamente para preservar la estabilidad de la moneda.

Pablo Challú intentó defender con poco éxito -su tarea no era fácil-la coherencia de las medidas que impulsaría Rodríguez Saá: «Destinaremos no más de 3.000 millones de dólares anuales para pagar la deuda externa». Y agregó un clásico del discurso populista: «Se diferenciará además la deuda legítima (aquella que pueda documentarse) de la ilegítima».

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