Datos conocidos en los Estados Unidos mostraron claramente que la economía está lejos de la recesión. Subieron los precios mayoristas y la caída de la producción fue muy leve. Hubo caída de hasta 5% en acciones norteamericanas -aquí se perdió 2,2%- porque no habría más baja de tasas.
Tiempo de reflexión en los mercados. Se percibe como una zona de mutaciones, donde las fuerzas no aciertan muy bien a saber en qué punto se está. Y, más que nada, en qué punto se está ahora respecto del futuro que aguarda. En estos días corrió la palabra «decepción» por las redacciones del mundo, ante la alocución del gran sacerdote de las finanzas, Alan Greenspan. ¿Qué quería el señor mercado del titular de la Fed? Que anunciara otra baja de tasas adicional, casi haciendo un menú mensual para las ávidas fauces. La decepción es porque mencionó que no veía síntomas de recesión en la economía de Estados Unidos -lo que suena a buena noticiay que se podría recuperar a partir del segundo semestre. La lectura sencilla es que el señor mercado quería que se anunciara una recesión, para que esto fuera el detonante de bajar las tasas. De la economía en sí, de la gente, un camino. Solamente aquello que podía derivar en los fines buscados.
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Como no hubo nada de lo esperado, pues que se sembró desilusión y la muleta esperada no entró a escena, quedando cada índice con su propio destino.
Por aquí las cosas aflojaron más de la cuenta, después de aguantarse en la primera semana del mes. Y estaba a mano decir que había intranquilidad por las presiones sobre el titular del Banco Central, al extremo de poner en juego la convertibilidad por la permanencia de un hombre en su puesto. Dramatizando, como es habitual en nuestro idioma tanguero, toda la semana se jugaba con esto para justificar la debilidad de los «mervales». Que, por otra parte, no hacían otra cosa que imitar la debilidad de la mayoría de los índices rectores: con el valor agregado aquí, de haber sido el mercado de mayor crecimiento en enero. La respuesta era natural, sencilla, no había que buscar argumentos extraños. Pero no es suficiente decir que una plaza que subió a los saltos y ganó casi 30% mensual debe sentarse a digerir, a sacudir el árbol de frutos maduros, y después ver si encuentra motivos para seguir disparando arriba.