Asumió Peirano
En un acto con masiva presencia de dirigentes de la Unión Industrial, juró uno de sus hijos dilectos, Miguel Peirano, como nuevo ministro de Economía. Por la mañana hizo apresurar el anuncio de una inversión automotriz en el país. Se trata de uno de los sectores más afectados hoy por la crisis energética. El desembarco de Peirano fue acompañado por el mensaje oficial de que no habrá cambios en la gestión que, de hecho, ejerce el propio Néstor Kirchner. Funcionarios en áreas clave como Hacienda (Carlos Mosse), Finanzas (Sergio Chodos), Comercio Interior (Guillermo Moreno) seguirán en sus cargos (tampoco hay cómo reemplazarlos a muchos de los que hereda de Miceli). En el corto plazo, el principal problema para Peirano está en el INDEC. El personal del organismo sigue de paro, y su titular, Alejandro Barrios, quien se autodefinió como «un soldado del Presidente», también continuará en funciones.Los mercados, como era de prever, ignoraron el cambio ministerial: los bonos argentinos perdieron 0,5% con una mayor demanda de dólares en la plaza.
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El «Sí, juro», de
Miguel Peirano ayer en
el Salón Blanco de la
Casa de Gobierno,
frente al presidente
Kirchner y la atenta
mirada de la primera
dama (arriba-izq). Dos monetaristas
se
saludan en
el Salón
Blanco: el
camionero
Hugo
Moyano y un
sonriente
titular del
BCRA,
Martín
Redrado (arriba-der). Los presentes, muchos de ellos industriales, se apretujaron
para saludar al flamante ministro, una vez asumido (abajo).
Obviamente, el salón estuvo poblado de industriales y banqueros como Diego Videla (Galicia), Carlos Heller (Banco Credicoop), Cristiano Ratazzi (Fiat), Viktor Klima (Volkswagen), Paolo Rocca (Techint) (de muy buena relación con Cristina Fernández de Kirchner), Federico Nicolson, Héctor Massuh (mentor en su momento de Peirano), Aldo Karagozian (Fundación Proteger), Alberto Sellaro (calzado), Norberto García (juguetes), Raúl Zyllerstein (manufacturas del cuero), Gabriel Martino (HSBC), Marcelo Fernández (CGE), Miguel Bein, Raúl Lamacchia, Luciano Miguens ( Sociedad Rural), Eduardo Buzzi (Federación Agraria) y el presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi.
No hubo discursos, ni de Kirchner, ni de su esposa, ni de Peirano. Pero sí, una vez terminado el acto y luego de una rápida salida del salón del Presidente, hubo tiempo para conversaciones privadas con algunos presentes seleccionados de parte de Cristina Fernández y Miguel Peirano, por separado. La primera dama recibía saludos protocolares, agradecía la presencia de los empresarios y los «invitaba a seguir aportando ahora y en el futuro», relacionando el acto con lo que sería su propia gestión en la Casa de Gobierno.
Por su parte, Peirano se concentró en saludar luego a industriales presentes para decirles que tienen su despacho abierto y que sólo debían esperar unos días «para que me acomode», pero dejando claro que «pregunten directamente por mí, no por otra persona».




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