Aun con quita de hasta 70% rinden 14% bonos en default

Economía

Aun con una quita de 70% en el capital, los bonos argentinos hoy otorgan un rendimiento que duplica con creces lo que se obtiene, por caso, en los Estados Unidos. Este es el cálculo que tienen en cuenta los grandes inversores del exterior y que generó en las últimas semanas una significativa corriente de compras sobre los títulos públicos latinoamericanos, pero particularmente los argentinos.

Según un trabajo realizado por la analista Ana Beaumarie de Puente Hnos., actualmente el Global 2012 de la Argentina rinde 45% anual. Pero si se considera un escenario de renegociación con quita del capital de 70% (realizado en la simulación el 31 de diciembre próximo), ese retorno desciende a 14,06% anual. Esto significa que quién hoy compra el bono aún en el caso de una agresiva reestructuración encarada por el gobierno obtiene una ganancia superior a 10% anual.

Es un rendimiento casi imposible de obtener en los principales países del mundo. Por caso, el bono del Tesoro estadounidense a 10 años (de similar plazo al Global 2012) hoy paga apenas 3,36%, es decir, un cuarto de lo que rinde el título argentino.
Del mismo modo, los bonos soberanos en el Reino Unido devengan una renta de 3,85%. Ni siquiera los títulos brasileños equiparan la rentabilidad de los argentinos. El Global 2009 de Brasil tiene un retorno de 10,31% anual.

De hecho, las diferencias a favor de los bonos argentinos son aun más amplias si se considera una quita más moderada, en torno a 50% del capital (ver cuadro, en el que también se incluye el caso del Global 2031 de la Argentina).

Pero si bien se trata de un diferencial de rendimientos importante,
comprar actualmente bonos argentinos en default es una inversión sólo apta para aquellos dispuestos a asumir el riesgo que estos títulos conllevan. Además, la inminente reestructuración de la deuda no asegura de por sí el cumplimiento de las obligaciones del nuevo bono que se entregue. La reciente experiencia argentina en este aspecto (megacanje realizado en 2001) avala dicha hipótesis.

•Riesgo

Vale destacar que la comparación anterior se realizó tomando el Global 2012, que es un título en cesación de pagos. Si se realiza con un BODEN 2012 -un bono que se entregó el año pasado a los ahorristas en canje por los depósitos reprogramados-, que no está en default, queda claro que la Argentina hoy detenta un riesgo similar al de otros países latinoamericanos. El BODEN 2012 rinde 10,9% anual, apenas superior a 10,3% de los bonos brasileños.

Desde principios de año, los bonos argentinos subieron apuntalados por compras de inversores tanto locales como del exterior. Hay títulos públicos que en lo que va de 2003 ganaron más de 60%, lo que desató una baja del riesgo-país de casi 30%, hasta los 4.448 puntos en que cerró ayer. Precisamente, este marcado ascenso de los bonos está acotando las ganancias que se pueden obtener comprando hoy títulos públicos a precios bajos. Inclusive los analistas estiman que, de mantenerse el actual ritmo ascendente, próximas se llegaría a un techo.

Las bajas tasas que hoy predominan tanto en Estados Unidos como en Europa son el principal disparador de fondos que emigran hacia los países emergentes en busca de mejores rendimientos.
Las tasas en los principales centros financieros del mundo están en su menor nivel en los últimos 10 años y es probable que esta situación se prolongue por lo menos hasta fin de año. La llegada de fondos del exterior se hace evidente si se observa la fuerte caída del riesgo-país no sólo de la Argentina, sino también de Brasil, México y Uruguay. Pero en el caso particular de la Argentina, influyen decisivamente las especulaciones sobre la renegociación de la deuda en ciernes. En este sentido, vale destacar que en las últimas semanas alentó a los operadores a tomar deuda argentina el renovado impulso que el gobierno buscó darle a la renegociación. Principalmente luego de que el ministro Roberto Lavagna estimó que entre setiembre y diciembre próximos se comenzará con la etapa «sustancial» de las negociaciones.

•Menú

Otra dato que no pasó inadvertido en el mercado -donde se descuenta que se ofrecerá a los acreedores un menú de opciones con distintas quitas, alargamiento de plazos y tasas-es una alternativa que seduce tanto al titular de Hacienda como al presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay. Se trata del denominado «bono cíclico», es decir un título cuyos cupones están atados a la evolución del PBI estadounidense. Ello -si bien discutible desde el punto de vista de los derechos de los acreedores-aumentó las esperanzas de que la quita en la renegociación sea inferior a la estimada inicialmente.

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