Avanzaron ayer las negociaciones entre bancos y el gobierno para activar la línea de créditos disponible para el BCRA, pese a la resistencia en algunas entidades en desembolsar. Igual no sería inconveniente: con las entidades que ya aceptaron sumarse, se descuenta que los créditos pueden ascender hasta u$s 2.000 millones para el Banco Central.
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¿Por qué surgieron las trabas? En la situación actual del país, con el crédito externo cerrado, otorgar préstamos a 6,5% anual a la Argentina, aproximadamente, tal como estaba firmado en los diferentes contratos con bancos, fue objetado por algunos ejecutivos de entidades europeas principalmente. Usan un ardid como justificativo: por la garantía de los préstamos, estaba estipulado en los contratos que se usen títulos Brady principalmente, los que en gran parte fueron retirados de circulación tras el megacanje de la deuda.
Los que ya garantizaron su apoyo son el HSBC, que virtualmente está liderando la transacción, acompañado por el JP Morgan Chase, ING y el Citigroup. Aceptarán otros títulos en garantía. El resto de las entidades está amparándose con la garantía que exige de los créditos para evitar desembolsar los fondos al país.
• Visto bueno
Ayer hubo un encuentro de un grupo de banqueros con el ministro Cavallo, en el que también estaba presente el número uno de Goldman Sachs para los Mercados Emergentes, J. Makentire. El banco de inversión norteamericano habría dado su visto bueno para participar de esta operación.
El anuncio del uso de la línea contingente del Banco Central se realizará junto con el de la ayuda financiera que reciba el país del Fondo Monetario. En Economía, muchos funcionarios estimaban que el uso de estos créditos podría ser una mala señal al mercado, ya que es un seguro que ideó el ex presidente del Banco Central Pedro Pou para cuando hubiera situaciones de iliquidez en el sistema bancario. Temían que se acentúe la crisis de liquidez y confianza con la noticia. En las reuniones de los jueves de los principales directivos de entidades financieras con Roque Maccarone en el Banco Central, hubo una fuerte presión de banqueros para activar esa línea de créditos.
Pero lo que disparó la decisión de utilizar este seguro contra iliquidez en el sistema financiero fue la inminente ayuda del FMI. Desde el organismo internacional, a partir del blindaje siempre se busca sumar al sector privado en los paquetes de ayuda que se concretan. Fue el aporte de AFJP y canje de bonos de los bancos lo que se incluyó en el blindaje. Ahora será el turno del crédito que darán las entidades al Banco Central.
El mecanismo, en realidad, es el siguiente: los bancos extranjeros desembolsan los créditos al Central, que luego los inyecta a las entidades locales, que en garantía ponen títulos públicos por 125% del valor del crédito (para compensar variaciones de precios). Esa garantía la mantienen los bancos extranjeros.
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