No sólo Néstor Kirchner y Hugo Chávez se quejan de la cantidad y escasa profundidad temática de las cumbres presidenciales. Ayer se sumó el uruguayo Tabaré Vázquez. Al hablar en el acto del 25° aniversario de la ALADI, el jefe de Estado dijo metafóricamente: «Corremos el riesgo de apunarnos por la sucesión de cumbres y de perder de vista desde la altura los problemas del llano». Vázquez recordó que «desde el 1 de marzo hemos participado en siete cumbres o reuniones de alto nivel, una en Asunción, dos en Brasilia, dos en Nueva York, una en Salamanca, otra en Mar del Plata y ahora estamos a horas de tener otra en Montevideo». «Esto da una cumbre cada 37 días», calculó el anfitrión uruguayo.
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*** Lejos del operativo militarizado de Mar del Plata en la Cumbre de las Américas, Montevideo desplegó una estrategia de seguridad bastante austera, pero hasta ahora efectiva. Sólo habrá unos 1.000 efectivos de la policía local destinados a la cumbre, los cuales se concentrarán en cuatro puntos: el Parque Hotel (sede administrativa del Mercosur), los hoteles Radisson y Sheraton (donde se alojarán los presidentes visitantes) y el Teatro Solís, donde fue la ceremonia inaugural. No hubo ni habrá restricciones vehiculares, y sólo la presencia de Hugo Chávez y sus guardianes altera la tranquilidad del operativo. ***
Tampoco se esperan movilizaciones antiglobalización o similares. Sólo anoche, frente al Teatro Solís, se manifestaron unos 200 militantes del grupo Plenaria Memoria y Justicia. Estos, más que protestar, buscaron agradecer la política de Tabaré Vázquez por los avances en la defensa de los derechos humanos. Fuera de esto, la vida de los montevideanos casi no parece percibir un clima de cumbre. Más bien la atención estaba concentrada ayer en la consagración del muy modesto Rocha como campeón del fútbol uruguayo, luego de vencer a Rampla Juniors por 2 a 1. Se trata del primer equipo del interior en ser campeón de primera y famoso por entrenar en un sitio donde comparten los vestuarios y el campo de juego con vacas.
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