24 de septiembre 2002 - 00:00

Aviones: pactan nuevo contrato

El gobierno cerró ayer la negociación con la empresa Lockheed radicada en Córdoba por el contrato de concesión del Area Material Córdoba. Se aguarda para hoy la respuesta de la corporación desde Estados Unidos aceptando los términos acordados. Lo que está claro es que las 950 personas que trabajan en esos talleres de mantenimiento y fabricación no corren el riesgo de perder la fuente de trabajo. Si la Lockheed decide irse, el Estado se hará cargo de las acciones de esta empresa y la Fuerza Aérea Argentina retomará el control y la conducción. Lo único que se vería afectado, en este caso extremo, sería el Programa IA-63 Pampa, de construcción de las 12 máquinas comprometidas.

El actual compromiso, renegociado por el entonces ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, en la gestión de Fernando de la Rúa, dará lugar a dos contratos, de aceptarse los términos de la negociación concluida. Uno por el mantenimiento del parque aéreo militar de la Argentina -incluidos los 12 Pampa que vuelan actualmente como adiestradores avanzados-y otro por la fabricación de 12 Pampa más. Todo esto significa retocar el presupuesto para 2003 en 10 por ciento aproximadamente, respecto de lo que ya ha sido previsto para este año y el próximo. La deuda que arrastra el Estado, y reclama la Lockheed, es desde diciembre del año pasado.

La consigna que el ministro Horacio Jaunarena impartió al secretario de Presupuesto de la cartera de Defensa, Raúl Borrás, fue que durante la negociación -que se inició en enero-no se afectara la capacidad operativa ni el nivel de funcionamiento de la fábrica. Y se cumplió hasta ahora. Respecto del futuro de la Lockheed en Córdoba, fueron optimistas anoche en Defensa, aunque lo subordinaron a una decisión fuera de su alcance. «Pero nadie se queda ocho meses discutiendo un contrato si no tiene intención de quedarse», fue la conclusión final.

En estos términos pareció coincidir ayer el presidente de la Lockheed Argentina, Alberto Buthet, al asegurar a este diario: «Queremos encontrar un mecanismo que nos permita seguir con la operación». Y agregó: «Estamos trabajando para seguir», aunque conoce mejor que nadie que es desde la casa matriz de la Lockheed de donde llegan las órdenes.

El titular de la empresa cuestionó la falta de estabilidad en las reglas de juego del país, aunque la devaluación haya operado en favor de los costos. Dijo Buthet que una empresa dedicada a la actividad aeronáutica necesita desarrollar planes cuya proyección mínima es de 5 años.Y es muy complicado lograr ese escenario en un país en el que cada día se cambian las reglas.

Buthet
esgrimió algunos logros en favor de esta empresa, como haberle vendido 10 Pampa a la República Dominicana, lo que implica equipos de apoyo terrestre, repuestos, entrenamiento y capacitación. La Lockheed también ganó una licitación en Ecuador para el mantenimiento de aviones, aunque postergada por la crisis de ese país. Singapur definirá el año próximo un plan de compra de horas de vuelo por 20 años, lo que implicará trabajo para unos 30 Pampa. La semana que viene el IA-63 será presentado en Grecia, que proyecta la compra de unos 50 aviones de entrenamiento avanzado.

«En los próximos diez años hay un mercado de 1.500 aviones de entrenamiento para pilotos de cazas de reacción. Aspiramos a quedarnos con 20% de ese mercado»
, afirmó Buthet, esperanzado en que la renegociación con el gobierno argentino tenga un guiño aprobatorio desde EE.UU. esta semana.

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