29 de enero 2004 - 00:00

Aznar a Kirchner: "hablen con acreedores ya, pero no en público"

Hoy cena Néstor Kirchner con el presidente del Gobierno español, José María Aznar. A solas y por pedido de Bush. Pero ayer mantuvieron su primera reunión. En el despacho de La Moncloa, el argentino recibió dos consejos del hombre que el próximo 14 de marzo dejará el gobierno: menos enfrentamiento y más diálogo con los acreedores de la deuda argentina; y que hay que aprovechar este año (excepcionalmente favorable para el país por la coyuntura internacional) para resolver los problemas pendientes. También le adelantó cuál sería la decisión del Fondo respecto de la aprobación de las metas y le advirtió que ese organismo «está en el borde de sus posibilidades». EE.UU. y España tienen cierta condescendencia con la Argentina, pero no todos los europeos. Kirchner puso sobre la mesa la recuperación argentina: crecimiento en 2003, superávit fiscal, tasas bajas e inflación mínima. Y dijo que los argentinos invierten en la Argentina. Sacó Aznar de la manga la anécdota de un ex presidente que le confió que fuera del país había u$s 150.000 millones argentinos, cuando las inversiones españolas eran un tercio de ese monto. E instó a los argentinos a recuperar la confianza. Es cierto que no hablaron de tarifas (habilidad de Kirchner). De ese tema se encargó el ministro Julio De Vido en ruedas aparte con empresarios. Kirchner también se reunió con Alfonso Cortina, titular de Repsol YPF. Una buena: la petrolera comprometió inversiones por u$s 6.000 millones hasta 2007 (20% este año). Pero Kirchner debió admitir la conveniencia de aumentar el gas en boca de pozo. Aunque todavía no se anime a firmar el decreto.

Aznar a Kirchner: hablen con acreedores ya, pero no en público
Madrid - «Con el Fondo Monetario Internacional y los demás organismos vamos a cumplir puntualmente. Pero para los acreedores privados no podemos hacer más esfuerzos que los que estamos haciendo», le dijo Néstor Kirchner a José María Aznar ayer, en la tertulia que se montó en el despacho principal de La Moncloa, por la mañana. El primer ministro de España no hizo más que poner en español las palabras que ya había pronunciado George W. Bush delante del Presidente, en Monterrey: «En el mundo hay un solo modo de estar. Si uno debe, es pagando. Tienes que hablar con los acreedores, explicarles lo que piensas, escucharlos. No sirve si eso lo haces en público o si adoptas en público conductas en las que más tarde quedas atrapado. Dialoga, escucha y trata de no hablar en público sobre el tema».

•No pelearse

El consejo, pleno de sabiduría, puede resultar incómodo para un hombre que, como Kirchner, cree que la población lo aprecia sobre todo porque lo imagina un negociador duro, rígido, agresivo. Ajeno a ese dato, Aznar insistió: «El Fondo Monetario Internacional está en el borde de sus posibilidades. Hoy mismo, cuando se plantee el caso argentino, habrá una gran discusión. Italia, Japón y Gran Bretaña, no están en una actitud cooperativa, por el problema de los acreedores. En cambio, Estados Unidos y España tenemos otro temperamento hacia la Argentina. Claro, no nos dejéis solos, colaborad con nosotros porque tampoco podéis estar peleados con todo el mundo».

Kirchner escuchaba atentamente mientras el español, al parecer «descarnado» -por citar a Perón-mientras se encamina hacia la salida del poder, intentó alinearlo de su lado en la pelea europea que sostiene desde antes de la guerra de Irak. Tan descarnado, por lo visto, no está. Además Aznar está informado. Ayer fue un día negro para el gobierno; ocho países se abstuvieron en el Fondo, de los cuales tres son del G-7. Y además dos bancos renunciaron a representar a la Argentina en la negociación de la deuda y próximamente podría desistir, también, Lehman Brothers.

El Presidente recitó los indicadores que demuestran una recuperación argentina, de memoria y con toda velocidad: crecimiento del último trimestre de 2003 -«casi 10%, el más elevado del mundo»-, récord de superávit fiscal, mejora notoria en las importaciones y exportaciones, baja tasa de interés y también una inflación mínima. «Además -se entusiasmó-, diciembre ha sido el primer mes en muchos años en el cual los argentinos invirtieron más en el país que en el extranjero.» Aznar se clavó en ese comentario, hecho casi al pasar: «Esto último es lo más importante que me has dicho desde que comenzamos a hablar. El problema de la Argentina es que los argentinos debéis recuperar la confianza en vosotros mismos. A mí me llamó la atención que un antecesor tuyo, en su momento, me dijo que vuestro dinero fuera del país llegaba a u$s 150.000 millones. Las inversiones españolas eran u$s 45.000 millones. Yo le dije: '¿Qué vienes a pedir aquí? Al que debes pedirle confianza y apoyo es a tu propio pueblo'».

Nadie quiso preguntar por la identidad del ex presidente al que se refería el premier por temor a que se tratara de Eduardo Duhalde, sentado en la otra punta del sillón que ocupaba Kirchner. Tampoco había que detenerse demasiado en el criterio según el cual la confianza en el país se debe medir en el destino de los depósitos, local o foráneo. ¿O el gobernador Sergio Acevedo ya repatrió las reservas de la provincia de Santa Cruz? El gobierno debería reparar en este detalle antes de insistir con el mismo ejemplo. Además de Duhalde, a la reunión ingresaron Cristina Kirchner, Rafael Bielsa, Alberto Fernández, Julio De Vido y el embajador saliente, Abel Parentini Posse. Por los dueños de casa estuvieron Ana Palacio, la canciller; el secretario de Estado para la Cooperación e Iberoamérica, Miguel Angel Cortés, y el director de Asuntos Americanos, Jaime Lacadena. Kirchner hizo lo posible por pasar por alto el tema más enojoso de la relación con las empresas españolas, que es el cuadro tarifario. «La recuperación global de la economía mejoró la situación de las compañías y sus ingresos, de tal manera que esto no es un asunto grave», explicó y Aznar dio por bueno el argumento. Sin embargo, usó la propia fuerza del visitante para decir: «La Argentina se ha recuperado por lo que la Argentina ha hecho; por lo tanto, es el mejor momento para resolver todos los problemas. Aprovecha este año, tan favorable».

Quedó para el final de la charlala discusión sobre la situación de los inmigrantes argentinos sin papeles, un tema espinoso para Aznar, sobre todo en campaña electoral. Los cancilleres quedaron encomendados para distinguir llegar a una distinción entre dos estatus: el de los inmigrantes que ya se encuentran en el país y el de los que podrían ingresar a partir de nuevos programas de promoción del ingreso de argentinos.

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