Las exportaciones de productos agropecuarios a Brasil cayeron 11% en valor este año durante los primeros ocho meses del año comparado con el período enero-agosto del año pasado.
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Entre los principales productos exportados a Brasil con mayores variaciones se encuentran los cereales, que mostraron una baja de 14%; los lácteos, que subieron 14%; las hortalizas, con recortes de 30%; los aceites vegetales, que mostraron un alza de 35%; y las frutas, con bajas en los envíos de 24%.
«Si bien siempre se habla de la «brasildependencia», particularmente en estos tiempos de crisis, cabe observar que en lo que va del año, dicho país sólo absorbió 13% de las exportaciones argentinas de agroalimentos. Pero, si miramos la película del lado brasileño, encontramos que la «argentinadependencia» alimentaria asciende a 47% del total importado por el Brasil», sostiene un informe realizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
El problema sanitario con Brasil, que afectó las exportaciones de peras y manzanas, fue uno de los factores clave en las bajas de los guarismos de las ventas al país vecino. De hecho, el IICA, sobre la base de datos del SENASA, reconoce que este año se colocaron 64.211 toneladas de peras contra 83.983 toneladas del año pasado, situación que significa un recorte de 23,5% en las exportaciones. En tanto, las ventas de manzanas totalizaron 22.849 toneladas contra 26.830 toneladas del año anterior, hecho que implica un recorte de 14,8% en los envíos. En cuanto a cereales, las pérdidas del mercado brasileño llegan a 13,9%: durante 2001 se enviaron 687.100 toneladas de trigo y maíz durante los primeros 8 meses, y este año las colocaciones cayeron a 591.000 toneladas.
«Hasta el año 2000 la participación de la Argentina en las importaciones agroalimentarias brasileñas aumentó, llegando a cubrir la mitad del mercado de alimentos importados, aun a pesar de que el total de las importaciones brasileñas de alimentos y productos agropecuarios fue bajando en los últimos seis años. A partir de 2001 y en 2002, la participación argentina decrece un poco, pero permanece en niveles superiores a los alcanzados hasta 1998.
«Entre las posibles razones para esta baja se encuentran, en 2001, el tipo de cambio real, que resultaba desfavorable para la Argentina, y en 2002, la recesión brasileña y los problemas que experimentaron los exportadores argentinos a partir del cambio del régimen monetario», sostiene el IICA. Con una mirada optimista, el informe indica también que «la capacidad de negociación, en forma global, de la Argentina con el Brasil no es tan débil como la presentan algunos, ya que reemplazar el proveedor de 50% de las importaciones de alimentos no se puede lograr de la noche a la mañana».
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