1 de octubre 2002 - 00:00

Bancos resisten cuentas "L"

El dinero que los bancos descongelarán del «corralón» a partir de hoy (y en algunos casos desde ayer) no irá en su gran mayoría, a cuentas libres («L»), como propuso inicialmente el Ministerio de Economía. Casi todas las entidades optarán por depositar el dinero en las cuentas actuales que sus clientes ya tienen abiertas, distinguiendo el saldo que está con las restricciones del «corralito» del monto que queda liberado.

Los banqueros consultados por Ambito Financiero aseguraron que las cuentas «L» tornarán al sistema más engorroso de lo que es actualmente. Además, no admiten que su funcionamiento sea gratuito, como obligó el gobierno a través del decreto 905/02.

Asimismo, se demoraría la salida de los cheques «libres», que también deberían ser ofrecidos a los clientes a partir del 1 de octubre, o sea desde hoy. «Todavía no estamos listos para ofrecerlo»
, respondieron en casi todas las entidades consultadas por este diario.

Inclusive, algunos banqueros sugieren que sería mejor reintroducir viejos mecanismos, como la chequera con talón para habilitar el pago en efectivo en vez de recurrir a cheques «L», tanto comunes como diferidos.

Las cuentas «L» deberían debutar a más tardar mañana. A partir de ese día, los bancos deberán ofrecer a los ahorristas que tienen hasta $ 7.000 inmovilizados en el «corralón» el pago en efectivo del dinero.

Sin embargo, buena parte de las entidades prefiere utilizar las cuentas ya existentes de sus clientes para que puedan retirar el dinero en efectivo.

De acuerdo al esquema original que había elaborado Economía, el cliente tendría dos cuentas: una con las restricciones propias del «corralito» (retiros de hasta $ 1.200 mensuales), y otra nueva «L» que permitirá extraer con total libertad fondos en efectivo. Con el tiempo, todo el dinero acorralado terminará traspasado a las cuentas libres y el sistema bancario volvería a operar sin restricciones.

Sin embargo, casi todos los bancos pusieron a punto sus sistemas informáticos para avanzar con un camino intermedio:
distinguir dentro de las actuales cuentas del «corralito» un saldo «B», en el que constaría puntualmente el dinero en efectivo del cliente.

Es en esa misma cuenta donde muchas instituciones terminarían depositando el dinero que deberán liberar en los próximos días para una porción de clientes con depósitos reprogramados.

• Obligación

Claro que no todas las entidades tienen preparados los sistemas para distinguir los saldos del «corralito» y el dinero de libre disponibilidad. En estos casos, estarán obligados a abrir las cuentas «L».

Para los bancos, la apertura de una cuenta «L» paralela sería engorroso y, además, generaría mayores costos que deberían trasladarse a los ahorristas.

Uno de los principales usos de las cuentas libres es que permitirán al mismo tiempo emitir cheques «L», que podrán ser cobrados en efectivo por parte de quienes lo reciben.

Sin embargo, aducen los banqueros, existen otras formas para emitir cheques sin restricciones de efectivo. Por ejemplo, en el caso de cuentas de «corralito» que distinguen un saldo «B» para los fondos libres, podría emitirse un cheque común en donde quede aclarado si puede o no ser cobrado en efectivo.

Una posibilidad es volver al esquema del cruzamiento. Si la cuenta tiene fondos, pero no efectivo, habrá que cruzar el cheque para que sea depositado por el receptor. Los fondos serían acreditados en su cuenta a las 48 horas y continuarían dentro del «corralito».

Otra posibilidad es recuperar el esquema vigente en la década del '80 de cheque con talón. Los que eran entregados en esta condición indicaban al tenedor que podían cobrarlo en efectivo. En caso contrario, no tenían otro remedio que depositarlo. Se trata de un instrumento antiguo, pero que podría funcionar considerando que el sistema financiero arranca prácticamente de cero.

Dejá tu comentario

Te puede interesar