3 de marzo 2026 - 17:19

BID: Argentina crecerá más que Brasil y México

Argentina crecerá 3% en 2026 y casi duplicará el ritmo previsto para Brasil y México, según el BID, que proyecta una expansión regional de 2,1%. El organismo destacó la resiliencia macroeconómica de América Latina, pero advirtió que el bajo crecimiento, la alta deuda y la necesidad de reformas estructurales siguen siendo desafíos clave.

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Argentina, con una expansión de 3% en su producto bruto interno, crecerá en 2026 a un ritmo que casi duplicará al previsto para Brasil y México. Así surge de un informe macroeconómico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dado a conocer este martes en Washington. El organismo espera que América Latina y el Caribe crezca 2,1% en 2026, en línea con su promedio de largo plazo.

El nivel de crecimiento varía entre las economías más grandes de la región. México ha experimentado la revisión a la baja más pronunciada, y ahora se calcula que su crecimiento fue del 0,5% el año pasado. Por el contrario, el documento señala que “Argentina se está recuperando con fuerza de la recesión, con un crecimiento previsto del 4,3% en 2025”.

El análisis destaca la resiliencia de las economías de la región y concluye que “acelerar el crecimiento inclusivo requerirá marcos macroeconómicos sólidos y reformas estructurales ambiciosas, junto con esfuerzos para aprovechar las oportunidades tecnológicas y de materias primas en medio de crecientes riesgos globales”.

El informe titulado “Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante” señala que los mercados laborales de la región han mantenido bajos niveles de desempleo, la inflación ha sido en gran medida contenida y la confianza de los inversores ha mejorado, tal como lo reflejan unos costos de endeudamiento históricamente bajos. El riesgo soberano promedio cayó a 209 puntos básicos a finales de 2025, frente a los 268 puntos registrados en 2019.

A pesar de estos avances, el BID considera que “el crecimiento aún es insuficiente para cerrar las brechas de ingresos, los niveles de deuda pública son elevados y el aumento en los pagos de intereses ejerce una presión creciente sobre las finanzas públicas y las cuentas externas”.

"América Latina y el Caribe ha navegado la incertidumbre global con resiliencia, apoyada en marcos fiscales y monetarios que han contribuido a contener la inflación y sostener la estabilidad macroeconómica", señaló Laura Alfaro Maykall, economista jefe y consejera económica del BID. Agregó que "de cara al futuro, los países deben acelerar el crecimiento impulsado por la productividad, fortalecer las finanzas públicas y aprovechar las nuevas oportunidades que ofrecen la digitalización, la inteligencia artificial y la energía para elevar los niveles de vida y construir economías más resilientes e inclusivas".

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Oportunidad

La región está en una posición privilegiada para convertir los rápidos avances tecnológicos y las necesidades energéticas globales en motores de crecimiento, destaca el informe. Ambas tendencias dependen en gran medida de los minerales críticos, de los cuales la región posee abundantes reservas. Un ejemplo es el litio: se proyecta que la demanda global aumente entre un 470% y un 800% para 2050.

Con casi la mitad de los recursos mundiales de litio, alrededor del 35% de las reservas globales de cobre y más del 20% de las reservas de tierras raras, la región está bien posicionada para convertirse en un proveedor estratégico en las cadenas de valor del futuro, argumenta el organismo.

Pero el informe advierte que “la riqueza natural no garantiza un desarrollo duradero”. Al respecto, considera que “provechar la oportunidad de los minerales críticos requerirá instituciones más sólidas, reglas predecibles, energía limpia y confiable, una gobernanza ambiental robusta y marcos fiscales disciplinados”.

Mejoras

El informe destaca que las condiciones del mercado laboral mejoraron notablemente en 2025, con tasas de desempleo que cayeron en la mayoría de los países entre junio de 2024 y junio de 2025, y el desempleo acercándose a sus niveles más bajos en años recientes.

Si bien la participación femenina en la fuerza laboral ha aumentado considerablemente, el crecimiento sigue limitado por modestas ganancias de productividad y cambios demográficos que están desacelerando la expansión de la población en edad de trabajar.

En consecuencia, advierte que sostener el crecimiento dependerá cada vez más de las ganancias de productividad y la mejora de competencias. Así, recomienda ampliar el acceso a la formación digital y apoyar la transición de los trabajadores hacia ocupaciones de mayor productividad a medida que los mercados laborales evolucionen.

El informe destaca la inteligencia artificial como la habilidad digital de más rápido crecimiento en la región. Las ofertas de empleo que mencionan IA aumentaron significativamente hacia mediados de 2025, alcanzando el 7% del total de vacantes.

En cuanto a la política fiscal, se sostiene que atraviesa una fase desafiante que exige un fortalecimiento urgente de los fundamentos. La deuda pública se mantiene por encima de los niveles previos a 2020, los pagos de intereses están en aumento y la consolidación fiscal se ha debilitado. La deuda pública promedio en la región se sitúa en el 59% del PIB, con proyecciones que oscilan entre el 57% y el 66% del PIB para 2028 en escenarios base y de estrés. Entre las medidas de política, el informe destaca el potencial de la digitalización para incrementar la recaudación tributaria cuando se combina con estrategias de cumplimiento creíbles.

Si bien la inflación ha retornado en gran medida a su objetivo en buena parte de la región, el BID señala que las tasas de interés globales más altas, las expectativas cambiantes y el uso creciente de activos digitales y en moneda extranjera están reconfigurando el panorama de la política monetaria. El informe enfatiza la importancia de alcanzar una postura monetaria neutral —que no estimule ni restrinja la actividad económica— al tiempo que se desarrollan herramientas flexibles para absorber los choques externos.

El informe concluye que las políticas que promueven una mayor competencia, una mejor formación de competencias, una integración regional más profunda y el desarrollo de cadenas de valor regionales más sofisticadas pueden impulsar significativamente la productividad, y deben mantenerse en el centro de la agenda de políticas de la región.

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