La idea comenzó antes de que Boca lograra la Copa Intercontinental en Japón. Su presidente, Mauricio Macri, llevaba en carpeta una serie de propuestas para instalar en Medio Oriente el «merchandising» de la marca Boca Juniors, que va más allá de la venta de camisetas, pantaloncitos y otros elementos xeneizes en las boutiques de los shopping instalados en los aeropuertos asiáticos.
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El primer intento (a manera de prueba piloto) se centró en la apertura de un amplio mercado en China, que tiene en todo producto un crecimiento de aproximadamente 20% anual. Posibilidad que hace poco tiempo se le dio a Diego Armando Maradona que, bajo el pretexto de jugar al golf con algunos influyentes aficionados a ese deporte, sentó bases para la apertura de una escuela de fútbol y abrió caminos para la venta de sus propios productos de mercadeo. Es fundamental que en la lista mundial de valorización de clubes por sus logros, Boca Juniors ocupa el cuarto lugar (la encabeza el poderoso Real Madrid). Boca pasará a un lugar superior al cuarto tras proclamarse campeón mundial de clubes. Hoy es segundo, precisamente, el derrotado Milan y tercero, el Manchester. Boca no ocuparía, fuera de los éxitos futbolísticos, ese cuarto lugar, en lo económico-financiero. A mejor en eso aspira ahora.
Macri, conocedor de éste y otros temas de interés, como por ejemplo que la liga de China comienza a disputarse a partir de mayo próximo, se adelantó para ofrecer la venta de Guillermo Barros Schelotto, la incorporación a esa incipiente federación de jugadores de divisiones inferiores y la realización de algunos partidos amistosos. Digamos que en China ya jugaron -para dar un ejemplo- Alfredo Moreno y Gustavo Pinto.
En realidad, es sólo el punto de partida, porque la intención de los directivos de Boca es que esta modalidad de expansión boquense sea para llegar a los mercados de Japón y los países árabes, entre ellos Kuwait, Qatar (donde hoy juegan Batistuta y Caniggia), Arabia Saudita y Emiratos Arabes (donde se está definiendo el Mundial Sub-20 con un gran suceso económico). En todos ellos se estima que puede realizarse una extensión de un amplio programa que se inicia -como lo hizo el mismo Milan o el Manchester United- con informaciones en el idioma de cada país.
• Filiales
Por ejemplo -como lo hace el club inglés-se piensa en instalar filiales propias, y el trabajo se basa en el envío permanente y periódico de técnicos y profesores (para dar un conocimiento integral de fútbol en esos países), y, en reciprocidad, hacer viajar a la Argentina a jugadores juveniles en formación.
Si el intento y el objetivo buscado era grande antes del partido con el Milan, ahora se abrió un panorama mucho más amplio con la obtención del título y el reconocimiento que dio a Boca la prensa mundial. Un gran momento para realizar un trabajo profundo, más allá de lo que ya es realidad: vender licencias a terceros para fabricar y comercializar cualquier tipo de producto con el azul y oro. Inclusive el afán empresario de Boca hoy lleva a que haya en Mar del Plata un Museo Boquense como ya funciona en el estadio.
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